jueves, 13 de enero de 2022

Jesús: De Génesis a Apocalipsis

Por Dr. Ron Rhodes

Cuando las personas reflexionan sobre la persona de Jesús, a menudo ven en su mente los nacimientos tan populares en la época navideña. Jesús es retratado como un bebé envuelto en pañales en un humilde pesebre, lo que a menudo implica involuntariamente que esta escena representa los comienzos reales de Jesucristo. Las Escrituras, sin embargo, retratan a Jesús como Dios eterno — la segunda persona de la Trinidad (Isaías 9:6; Colosenses 2:9; 2 Pedro 1:1; Tito 2:13; Hebreos 1:8).

Antes del comienzo de los tiempos, Dios concibió un plan grandioso y glorioso para la humanidad (Efesios 1:11). El plan fue concebido en la eternidad, pero sería llevado a cabo por Dios en el tiempo. Aquello que estaba eternamente determinado antes de las edades sería llevado a buen término en las edades.

Aprendemos de las Escrituras que este plan eterno tenía un alcance colosal. Según el plan, el Padre escogió al Hijo como Redentor (1 Pedro 1:18-21), y determinó, entre otras cosas, “enviarlo” al mundo de la humanidad. A esto se refería Jesús cuando le dijo a Nicodemo: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvar al mundo por medio de él” (Juan 3:17). En otra ocasión, Jesús dijo a una gran reunión: “He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió” (Juan 6:38). Gálatas 4:4-5 nos dice que “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”. Verdaderamente, la Encarnación — el evento en el que el Cristo preexistente y eterno asumió una naturaleza humana — fue un momento supremo en la realización del plan eterno de Dios para la humanidad.

Pero Jesús no es sólo el centro del Nuevo Testamento. ¡Nada de eso! Él es también el corazón y el centro de la revelación del Antiguo Testamento. En cinco ocasiones diferentes, Jesús afirmó ser el tema de todo el Antiguo Testamento: (1) Mateo 5:17; (2) Lucas 24:27; (3) Lucas 24:44; (4) Juan 5:39; y (5) Hebreos 10:7. Esto significa que ver el Antiguo Testamento cristocéntricamente (es decir, de una manera que se centre en Cristo) no es una mera opción interpretativa. De hecho, para el cristiano, es un imperativo divino. Y, debido a que Cristo es el tema del Antiguo Testamento, la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento está inseparablemente conectada en la persona de Jesucristo.

Para mí, esto trae un nuevo nivel de emoción al estudiar el Antiguo Testamento. Debo decirles que el estudio de Cristo en el Antiguo Testamento tiene una historia de causar entusiasmo en la gente. Recuerde que después de Su resurrección de entre los muertos, Jesús se apareció a dos discípulos en el camino a Emaús y les habló acerca de su verdadera identidad: “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, [Jesús] les declaraba en todas las Escrituras [del Antiguo Testamento] lo que de él decían” (Lucas 24:27; insertos agregados para aclaración). Las palabras de Cristo a los discípulos, en mi opinión, no pueden limitarse en su alcance a las profecías del Antiguo Testamento sobre su futura venida. Sus palabras probablemente incluyeron un recuento de Sus muchas apariciones pre-encarnadas a varias personalidades del Antiguo Testamento. Más tarde, después de que Cristo resucitado partió, los dos discípulos se preguntaron entre sí: “¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abría las Escrituras? [del Antiguo Testamento]” (Lucas 24:32; inserción añadida para aclarar). Este corazón ardiente es el derecho de nacimiento de todo cristiano.

El teólogo Lewis Sperry Chafer comentó una vez:

La Biblia, que comienza con las palabras “En el principio Dios” (Gn. 1:1) y cierra con una referencia al “Señor Jesús” (Ap. 22:20-21), es preeminentemente una revelación de Jesucristo. Aunque la Biblia obviamente trata muchos temas, incluyendo la historia del hombre, la existencia de los ángeles, la revelación de los propósitos de Dios para las naciones, Israel y la iglesia, e incluye en su revelación hechos desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura — Jesucristo es revelado como el Centro.*

En otras palabras, toda la Biblia — desde Génesis hasta Apocalipsis — es un “Libro de Jesús”. Podríamos ver Génesis y Apocalipsis como “sujetalibros” en este Libro de Jesús. Lo que comenzó en Génesis llega a buen término en Apocalipsis. Las promesas hechas en Génesis encuentran su cumplimiento final en Apocalipsis. Las cosas que salieron mal para la humanidad en Génesis son redimidas, restauradas y corregidas en Apocalipsis. Y Jesús es el corazón y el centro de todo. Es una cosa increíble para reflexionar.

Considere tan sólo algunas verdades inspiradoras de los libros "sujetalibros" de Génesis y Apocalipsis:

  • En el principio, Dios creó los cielos y la tierra (Génesis 1:1). En el estado eterno nos esperan un cielo nuevo y una tierra nueva (Apocalipsis 21:1-2).
  • En el principio, el sol y la luna fueron creados como “dos grandes lumbreras” (Génesis 1:16-17). El estado eterno implica una ciudad eterna donde ya no hay necesidad de tal luz, porque la gloria de Dios (y del Cordero) ilumina la ciudad eterna de los redimidos (Apocalipsis 21:23; 22:5).
  • En el principio, Dios creó la noche (Génesis 1:5). El estado eterno involucra una eternidad sin noches (Apocalipsis 22:5).
  • Al principio, los seres humanos sucumbieron a las tentaciones de Satanás (Génesis 3:1-4). En el estado eterno, Satanás estará perpetuamente en aislado del pueblo de Dios (Apocalipsis 20:10).
  • Al principio, Dios pronunció una maldición después de la caída de la humanidad en el pecado (Génesis 3:17). En el estado eterno, no habrá más pecado ni maldición (Apocalipsis 22:3).
  • En el principio, el paraíso se había perdido (Génesis 3:23-24). En el estado eterno, el paraíso será gloriosamente restaurado para los humanos redimidos (Romanos 8:19-21; Apocalipsis 2:7).
  • En el principio, Adán y Eva fueron excluidos del árbol de la vida (Génesis 3:22-24). En el estado eterno, los humanos redimidos disfrutarán de la restauración del árbol de la vida (Apocalipsis 2:7; 22:2,14,19).
  • En el principio, lágrimas, muerte y luto entraron en la existencia humana (Génesis 2:17-19; 37:34). En el estado eterno, las lágrimas, la muerte y el lamento estarán siempre ausentes de los redimidos (Isaías 25:8; Apocalipsis 21:4).
  • En el principio, se prometió un Redentor (Génesis 3:15). En el estado eterno reina el Redentor victorioso (Apocalipsis 20:1-6; 21:22-27; 22:3-5).

La gran noticia es que podemos experimentar todo esto por lo que Jesús ha hecho por nosotros en la salvación. No podemos ganarlo. No podemos ser “lo suficientemente buenos” para garantizarlo. No podemos hacernos dignos de ello. Pero cada uno de nosotros, todos los pecadores caídos, podemos participar en este gran cambio debido a la salvación que tenemos en Jesús (Efesios 2:8-9). Nunca olvide lo que Jesucristo ha hecho por usted. La Biblia, el “Libro de Jesús”, nos cuenta todo al respecto:

  • Somos salvos en Cristo (Hebreos 7:25).
  • Somos perdonados en Cristo (Efesios 1:6-7).
  • Somos justificados en Cristo (1 Corintios 6:11).
  • Somos reconciliados en Cristo (Colosenses 1:20).
  • Somos redimidos en Cristo (Efesios 1:7).
  • Somos vivificados en Cristo (Romanos 6:11).
  • Somos hechos cercanos en Cristo (Efesios 2:13).
  • Tenemos vida eterna en Cristo (Romanos 5:21).

¡Manténganse al tanto! En un próximo artículo, desarrollaré algunas formas específicas en que Cristo se apareció e interactuó con personalidades del Antiguo Testamento en el desarrollo del plan profético de Dios. Para obtener más detalles, lo invito a leer detenidamente mi libro Basic Bible Prophecy: Essential Facts Every Christian Should Know (Profecía Bíblica Básica: Hechos Esenciales Que Todo Cristiano Debe Saber) (disponible en Amazon). 

*Lewis Sperry Chafer, Teología Sistemática, vol. 2 (Dallas: Dallas Seminary Press, 1978), p. 399.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (www.endefensadelafe.org)

Este artículo apareció en la edición de sept-oct 2021 de la revista Lamplighter:

Todas las Cosas Nuevas: ¿Por Qué es Importante el Antiguo Testamento?

Por Tim Moore

La Biblia que Jesús Usó

Cualquiera que haya estado viendo nuestra serie de televisión “Jesús en el Antiguo Testamento” en Cristo en la Profecía, sabe que tenemos el Antiguo Testamento en muy alta estima. Todos sus profetas y promesas apuntaban a Jesucristo — tanto hacia Su Primer Adviento como hacia Su gloriosa Segunda Venida. En el primer sermón de Pedro a las multitudes reunidas en Jerusalén el día de Pentecostés, señaló la profecía cumplida (profecía del Antiguo Testamento) para validar a Jesús como el Mesías de Israel (Hechos 2). La verdad de sus palabras traspasó el corazón de muchos de ellos, y unos 3,000 de ellos creyeron y fueron bautizados.

Jesús también señaló la Palabra profética. Cuando fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado (¡deje que el peso de esa verdad lo aplaste!), respondió a las tentaciones del diablo citando el Antiguo Testamento. Las circunstancias y Sus respuestas fueron:

  • Hambre —No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Deuteronomio 8:3).
  • Reconocimiento de Su papel como Mesías —No tentarás a Jehová tu Dios” (Deuteronomio 6:16).
  • Adoración del mundo —Adorarás al Señor tu Dios, y sólo a Él servirás” (Deuteronomio 6:13).

¡La destreza de Jesús con la Palabra de Dios me hace darme cuenta de que no he estudiado lo suficiente Deuteronomio!

Asimismo, cuando inició Su ministerio público en Galilea, Jesús se paró en la sinagoga de Nazaret y leyó de Isaías:

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor (Lucas 4:18-19).

Una y otra vez, los escritores de los Evangelios documentan que Jesús hizo referencia y citó las Escrituras del Antiguo Testamento. Dicho de otra manera, el Antiguo Testamento, tal como lo conocemos, era la Biblia que usó Jesús. De manera similar, es imposible comprender muchas de las profecías a las que se hace referencia en el Nuevo Testamento sin una base sólida de comprensión del Antiguo Testamento.

El objetivo de todo esto es fomentar el estudio de toda la Palabra de Dios. Con suerte, nuestra serie “Jesús en el Antiguo Testamento” ha demostrado que incluso libros como Levítico cobran vida con relevancia y significado cuando los lee buscando a Jesucristo. Como Él testificó: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:17-18).

"No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento".
– Mateo 5:17 (NVI)

Nuevos y Mejorados

El punto no es simplemente convencerlo de que el Antiguo Testamento está correctamente unido al Nuevo. La misma palabra “testamento” demuestra que son testimonios de alguien. El mismo Dios Creador que nos dice en Su Palabra cómo y por qué creó los cielos y la tierra (hasta la profundidad que Él juzgó conveniente), también nos ha dicho cómo pretende llevar la historia humana a su culminación final.

Testamento = Una prueba tangible o expresión de un hecho, evento o cualidad; una declaración de disposición de la propiedad. (es decir, voluntad). Pacto entre Dios y el hombre.

Esa progresión de revelación y acción es eternamente relevante. En el principio Dios creó. Hizo los cielos y la tierra y todo ser viviente ex nihilo (de la nada). Formó al hombre del polvo de la tierra (materia inútil, desechada) y lo dotó de un valor muy superior a cualquier otra criatura porque fue hecho “a imagen de Dios” (Génesis 1:27).

Lo que consideramos la apariencia de la edad es en realidad una consecuencia de la caída: envejecemos y eventualmente morimos. La paga del pecado es la descomposición y la muerte que sufrimos (Romanos 6:23). Incluso cuando reconocemos nuestro estado de indefensión y aspiramos a elegir sabiamente, estamos atrapados en cuerpos que se están desmoronando y cargados con una naturaleza pecaminosa (Romanos 7:24). Pero Cristo...

En Su primer milagro registrado, Jesús demostró Su poder sobre la materia, el espacio y el tiempo. Cambió el agua en vino durante una fiesta de bodas en Caná (Juan 2). Este mismo Jesús, que fue clavado en una cruz y murió, sepultado en una tumba prestada, resucitó y ascendió al cielo mientras sus discípulos miraban atentamente, ¡ha prometido hacernos nuevos otra vez! David buscó consuelo cuando estaba abrumado por el horror de su propio pecado. Ayunó y oró durante siete días después de la reprensión de Natán. El Salmo 51 captura su contrición. Sólo considere el corazón quebrantado que clamaba: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu” (Salmo 51:10-11).

El rey pastor había sido testigo de cómo Saúl descendía a la angustia mental y la confusión cuando el Espíritu del Señor se apartó de él. Estaba desesperado por permanecer cerca del Todopoderoso y comprendió que su propio pecado había amenazado esa relación. Su sacrificio digno fue un espíritu quebrantado y un corazón contrito.

Afortunadamente, aunque nosotros también estamos llamados a confesar nuestros pecados y arrepentirnos, tenemos un sacrificio aún mejor. Jesucristo se puso sobre el altar y Su sangre cubre todos nuestros pecados. Por eso el escritor de Hebreos describe el Evangelio como un nuevo pacto. Cuando ponemos nuestra confianza en Cristo, recibimos el corazón nuevo y el espíritu nuevo que Dios prometió a Israel en Ezequiel 36:25-27. Y eso es sólo un anticipo de lo que está por venir.

Pero, Esperen, ¡Hay Más!

En Apocalipsis 21, Juan vio un cielo nuevo y una tierra nueva. Hablando del futuro venidero en tiempo pasado, observó que el primer cielo y la primera tierra habían pasado, y ya no había mar. Observó cómo la Nueva Jerusalén descendía del cielo. La voz de Dios validó el nombre de la ciudad predicha por Ezequiel (“Jehová-sama” — El Señor está allí, Ezequiel 48:35). Él dijo: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apocalipsis 21:3).

El Señor prometió que ya no habrá “muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (v. 4). Luego declaró: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas” (v. 5).

Sabemos que se nos prometen cuerpos glorificados, que serán como el cuerpo de Jesús después de Su resurrección. No se desgastarán ni envejecerán. No estarán limitados por el tiempo o el espacio y, sin embargo, podrán disfrutar de la comida y el tacto.

Los ingenieros de factores humanos hablan de un fenómeno llamado sobrecarga sensorial. Eso ocurre cuando sus cinco sentidos captan más información de la que su cerebro puede procesar, lo que hace que su mente o su cuerpo se apaguen o huyan de la estimulación abrumadora. Nuestros sentidos naturales pueden agudizarse tanto que no somos conscientes de lo que sucede en el ámbito espiritual. Eso es exactamente lo que sucedió con el siervo de Eliseo (2 Reyes 6). Elías también se dio cuenta de que Dios a menudo habla en un susurro en lugar de una cacofonía de ruido (1 Reyes 19: 11-13).

Mientras espera su cuerpo glorificado, procura apagar el clamor para escuchar la voz del Señor. Él ya le ha dado un corazón que está en sintonía con el Suyo. Como Su oveja, escuchará al Gran Pastor hablar a su corazón. Alábelo por hacerle una nueva criatura en Cristo, y por el cuerpo glorificado que le espera cuando se encuentre con Él cara a cara.

Lea la parte 1 aquí

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (www.endefensadelafe.org)

Original Article:
All Things New

Todas las Cosas Nuevas: ¿Deberíamos Deshacernos del Antiguo Testamento?

Por Tim Moore

¿Se ha mirado de cerca en un espejo recientemente? Me refiero a muy, muy cerca — como en un espejo de aumento. A menos que sea muy joven, encontrará que un primer plano ampliado rara vez es halagador. Cada arruga, imperfección y cabello errante (o la falta del mismo) se exagera para nuestro gran disgusto.

Ya sea que nos veamos de cerca o no, esas mismas imperfecciones están ahí a la vista todos los días. En estos días, más hombres se esconden detrás de prodigiosas barbas y melenas. Las damas pueden ocultar ciertos defectos percibidos con maquillaje. Pero desde una edad muy temprana, todos nos estamos disminuyendo poco a poco.

El autor de Eclesiastés reconoció la aparente futilidad de esta vida: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2). Esas palabras de sabiduría se atribuyen al Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén. La mayoría de los eruditos creen que Salomón escribió Eclesiastés.

Si el hombre más sabio que jamás haya existido, que fue bendecido con riquezas y un reino que expandió las fronteras y la riqueza de Israel, lamentó tal inutilidad, ¿qué aspiración de sentido podemos tener en esta vida?

El Peligro de Pensar Demasiado

El pesimismo puede provenir de una percepción demasiado vívida o de un sentimiento demasiado profundo. Quizás el apóstol Tomás dudó con tanta frecuencia porque la vida lo había dejado plantado y decepcionado con demasiada frecuencia. Jesús no condenó duramente su escepticismo, sino que amablemente lo animó a abrazar la evidencia de una realidad mayor.

La historia ofrece numerosos ejemplos de grandes hombres y mujeres que luchan contra la depresión. Abraham Lincoln, William Tecumseh Sherman, Ernest Hemingway y Winston Churchill sufrieron lo que solía llamarse profundos episodios de melancolía.

A veces, un extenso conocimiento de los libros puede aislarnos de la realidad del mundo que nos rodea. La respuesta de Festo al testimonio de Pablo acerca de Jesucristo fue gritar en voz alta: “Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco” (Hechos 26:24). Pablo no negó la idea de que un gran aprendizaje podría socavar una comprensión firme de la realidad. En cambio, respondió: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que pronuncio palabras de verdad y cordura”. Pablo testificó sobre lo que había experimentado personalmente y lo que sabía que el rey Agripa entendería en base a su propio conocimiento de los eventos actuales y los profetas.

Nada más que Sentimientos

También es posible que los sentimientos se vuelvan tan intensos que nos pesen continuamente. El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) es un término clínico para la condición que puede causar una experiencia aterradora o impactante. Los recuerdos de una experiencia traumática y los sentimientos que causó pueden desencadenar recuerdos, pesadillas y ansiedad severa. Las personas que sufren de TEPT a veces tienen dificultades para conectarse emocionalmente debido al miedo subconsciente de que puedan volver a lastimarse. Otras almas sensibles miran a su alrededor los tramos interminables del sufrimiento humano y pierden la esperanza.

Vivimos en una era donde las manifestaciones de desaliento y desesperación son evidentes a nuestro alrededor. La falta de vivienda prolongada, la adicción a las drogas y el suicidio han alcanzado niveles epidémicos. Incluso los jóvenes, típicamente rebosantes de esperanza y deseosos de encontrar su lugar en el mundo, son víctimas del nihilismo desenfrenado. Muchos adoptan un comportamiento antisocial, adoptan la propaganda anarquista, y recurren al suicidio.

Los protocolos de la Covid no ayudaron. El año pasado, dos cadetes de la Academia de la Fuerza Aérea se suicidaron hacia el final del año académico, en parte debido a los severos confinamientos de la Covid. Pero incluso antes de la Covid, las tasas de suicidio de adolescentes habían aumentado un 60 % en los 10 años anteriores.

En cuanto a la cautela de caer en el olvido de nuestra propia mente y de nuestros propios sentimientos, Benjamin Franklin nos ofrece esta sabiduría en su Almanaque del Pobre Richard de 1750: “Hay tres Cosas extremadamente duras, el Acero, un Diamante, y conocerse a uno mismo”. El Señor que nos hizo, lo dijo aún mejor: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).

El Valor de la Palabra de Dios

He visto a muchas personas enamorarse tanto de su propio aprendizaje que se arrojan a la deriva de la fe cristiana en la que se criaron. Como un barco que zarpa de la seguridad de un puerto hacia una tormenta furiosa, pronto son sacudidos por la tempestad que es nuestra cultura moderna.

La Palabra de Dios habla sobre el origen de la Creación, la naturaleza del hombre, la importante diferencia entre hombres y mujeres y la relación ordenada del matrimonio. Quizás porque Dios fue tan claro acerca de esas distinciones ontológicas, Satanás ha lanzado sus ataques más agudos en estos frentes.

Ontológico = El área de la filosofía y la ciencia que se ocupa de la naturaleza del ser.

Incluso dentro de la Iglesia, el respeto por el pleno consejo de la Palabra de Dios no es universal. Algunos cristianos fieles se sienten atraídos hacia dos extremos en relación con el Antiguo Testamento. Algunos descartan todo el Antiguo Testamento, mientras que otros intentan volver a su Ley y ordenanzas.

Dentro del primer grupo, todos hemos escuchado a cristianos que se apresuran a proclamar que son “cristianos del Nuevo Testamento” — como si la Biblia debiera ser cortada en dos, y la primera mitad obsoleta relegada a un museo de artefactos antiguos. Alguien se quejó recientemente de que no necesitaban escuchar nada del Antiguo Testamento, ya que era irrelevante para su fe cristiana.

Incluso los renombrados predicadores de la Palabra no son inmunes a la insensibilidad hacia el Antiguo Testamento. En 2018, Andy Stanley dijo infamemente: Oigan, es hora de que enfrentemos los hechos y desvinculemos nuestra fe y nuestra práctica de algunos de estos valores del Antiguo Testamento que podemos apreciar en su contexto original, pero realmente no tenemos ningún negocio arrastrándolos a un contexto moderno”. Más tarde se quejó de que su declaración fue sacada de contexto.

La herejía con la que flirtea se llama marcionismo, en honor a Marción de Sinope, quien abrazó a Cristo, pero denunció a la deidad “malévola” del Antiguo Testamento. Afirmó que el Nuevo Testamento es inspirado, pero descartó el Antiguo Testamento como irrelevante para la fe cristiana. Afortunadamente, los primeros padres de la Iglesia condenaron tal punto de vista como herético.

Si bien la mayoría de los cristianos profesos no se atreverían a arrancar el Antiguo Testamento de sus Biblias, muchos se han descrito a sí mismos como “cristianos del Nuevo Testamento”, como si eso los excusara de tener que lidiar con el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Tienden a descartar las promesas hechas a los judíos y sólo quieren enfocarse en el amor y la gracia ofrecidos por Jesús.

Otros cristianos van al extremo opuesto. Han redescubierto las raíces judías de la fe cristiana e insisten en que la verdadera fe se demuestra mediante una ferviente adhesión a la Ley del Antiguo Testamento. Movimientos como el Movimiento de Raíces Hebreas intentan imponer el yugo de la Ley sobre sí mismos y sobre los demás. Sin embargo, Pablo se regocijó de ser liberado de la Ley. Él y los otros apóstoles fueron consistentes en reconocer que la libertad en Cristo alivió tanto a judíos como a gentiles de la carga del Antiguo Testamento.

Entonces, ¿cuál es la solución? ¡Descúbralo en el siguiente segmento!

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (www.endefensadelafe.org)

Original Article:
All Things New

lunes, 10 de enero de 2022

Libro Electrónico: Viviendo para Cristo en los Tiempos del Fin

Haciendo Frente a la Anarquía y Apostasía

Por Dr. David R. Reagan

Este valioso recurso puede ser adquirido por una contribución voluntaria de cualquier monto. Los colaboradores de nuestro ministerio lo recibirán completamente gratis en su dirección de correo electrónico.

¿Cómo deben los cristianos vivir en medio de una sociedad que se está colapsando hacia la anarquía y una iglesia que está siendo abrumada por la apostasía? En otras palabras, ¿cómo debemos responder al aumento del paganismo?, ¿debemos ignorarlo, abrazarlo, o tomar una postura en contra de él en nombre de la justicia?

El Dr. Reagan comienza este contundente libro con una reseña impresionante de la descomposición de la sociedad y de la apostasía que está rugiendo dentro de la iglesia.

Luego describe cómo debemos vivir para Cristo al:

  • Permanecer en la Palabra de Dios
  • Creer en el Poder de Dios
  • Depender del Espíritu Santo
  • Practicar una Fe Firme
  • Ordenar Prioridades
  • Mantener una Perspectiva Eterna
  • Persistir en la Oración
  • Rendirse en Adoración
  • Aferrarse a la Esperanza

El libro concluye con un estudio de las promesas proféticas para el futuro, que garantizan a los creyentes una gran victoria sobre este mundo cuando el Señor Jesucristo regrese. 

Si está interesado en adquirirlo, escríbame a mi dirección de correo electrónico atalayadejesus@gmail.com o contácteme vía WhatsApp a mi número (505)89803356

martes, 4 de enero de 2022

Del Editor

Por Tim Moore

A lo largo de las Escrituras, se instruye al pueblo de Dios a marcar el paso del tiempo con recordatorios regulares de su providencia y provisión. Siete veces al año, el pueblo judío observaba fiestas ceremoniales ordenadas por Dios.

Los cristianos también conmemoran eventos clave. Honramos el primer adviento de Jesús, Su crucifixión y resurrección, y la “última cena”, que marca un nuevo pacto en Su cuerpo y sangre. Nos reunimos cada “Día del Señor”, como lo hicieron los primeros discípulos — celebrando cada semana Su validación de las buenas nuevas del Evangelio.

Afortunadamente, Dios nos ha dado temporadas de vida para que podamos apreciar el progreso de nuestras vidas y las tiernas misericordias que derrama sobre nosotros.

Bueno es el SEÑOR para con todos, y su misericordia está en todas sus obras. Salmos 145:9

La transición de un año a otro presenta otra bondad del Dios Todopoderoso. Nos vemos obligados a considerar que nos hemos demorado un año más en la tierra y darnos cuenta de que, un año nuevo — lleno de desafíos y oportunidades desconocidos — nos espera. Y la mayoría de nosotros estamos más que dispuestos a darle vuelta a la página.

Mirando hacia atrás en el último año o dos, podríamos estar tentados a ceder al pesimismo sobre el estado de nuestra nación. De hecho, las señales de decadencia y desánimo nos rodean. Por el contrario, otros están decididos a ver el mundo a través de lentes de color rosa, con la intención de permanecer ajenos a la carnicería moral y espiritual que crece año tras año. Pero ninguno de los extremos es apropiado para un hijo de Dios.

Como he citado antes, los seguidores de Jesucristo no son ni pesimistas ni optimistas. Sabemos que Dios obrará todas las cosas para nuestro bien y Su gloria, por lo que no podemos ser pesimistas. Sin embargo, también entendemos que el mundo se oscurecerá cada vez más a medida que se acerque el final, por lo que no podemos ser optimistas sobre la trayectoria del mundo que nos rodea.

En cambio, somos gente de esperanza. Nuestra esperanza no es algo efímero basado en el capricho del hombre o las compulsiones del destino. Como escribió Edward Mote en 1834, nuestra esperanza se basa “nada menos que en la sangre y la justicia de Jesús” — la Suya, no la nuestra. El mundo ciertamente se oscurecerá, pero nuestros ojos están fijos en nuestra Bienaventurada Esperanza: Jesucristo.

En la plenitud del tiempo, Él ha prometido hacer nuevas todas las cosas. Pronto — muy pronto — Él irrumpirá de los cielos y seremos arrebatados para unirnos a Él en nuevos cuerpos glorificados. Cuando eso suceda, lo viejo será barrido y seremos nuevos — para siempre.

¡Apenas puedo esperar!

Tim Moore

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)
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