miércoles, 18 de diciembre de 2019

El Vigilante: Caminando por las Antiguas Murallas de Jerusalén


Erick Stakelbeck y el guía israelí Yoel Freiman están sobre las murallas de la Vieja Ciudad de Jerusalén, para revivir 3,000 años de la historia de la ciudad antigua.

Revista Llamada de Medianoche – Diciembre 2019

El ejemplo de María y el significado profético del magnificat

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Temas incluidos en esta edición:

»» Los nombres más populares en Israel
»» Tambores de guerra
»» Israel: un pueblo muy especial
»» ¿Presagios del Tercer Templo?
»» La gloria indecible de la encarnación de Dios

Entre otros.

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martes, 10 de diciembre de 2019

Libro: Viviendo en Tiempo Prestado – Capítulo 10 (parte 2)

La Convulsión de la Naturaleza 

El mensaje de los desastres naturales


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Preguntas Cruciales

¿Son todas las calamidades naturales producto del pecado del hombre? Sí, absolutamente. La creación original era perfecta. Las calamidades naturales son el resultado de la maldición que Dios puso sobre la creación en respuesta al pecado del hombre. Cuando Jesús regrese, la maldición será levantada y las calamidades naturales cesarán.

¿Todas las calamidades naturales representan juicios correctivos de ¿Dios? No, la mayoría son productos de los procesos naturales de los sistemas meteorológicos.

Entonces, ¿cómo podemos determinar cuándo una calamidad natural es un juicio correctivo? Un factor importante es el momento del evento en cuanto se relaciona con los pecados de la nación. Otro factor es la magnitud del evento. Los juicios correctivos están diseñados para tener un gran valor de impacto, con el fin de capturar la atención de la gente y obligarlas a pensar con una perspectiva eterna. El factor más importante es que el Espíritu de Dios testifique a los espíritus de aquellos a quienes les ha dado el don de la profecía. Estarán motivados para hablar con una voz unida.

El Ejemplo de los Estados Unidos

Podemos ver todos estos principios operando en la historia de nuestra propia nación. Fuimos fundados como una nación cristiana, comprometida con los valores cristianos, y Dios nos bendijo grandemente. Pero, en la década de 1960, comenzamos a burlarnos de Dios cuando comenzó una revolución cultural. Nuestra sociedad descendió rápidamente a una pila séptica de promiscuidad sexual, abuso de drogas, aborto a pedido, juego legalizado, blasfemia desenfrenada, y una avalancha de pornografía. Nuestro lema nacional se convirtió en "Si te sientes bien, ¡hazlo!". Adoptamos un estilo de vida hedonista, llamando a lo malo bueno y a lo bueno malo.

Dios respondió levantando voces proféticas para llamar a la nación al arrepentimiento. Uno de ellos fue Dave Wilkerson, pastor de la Iglesia Times Square en la ciudad de Nueva York. Lo llamo "El Jeremías de Dios para los Estados Unidos". En la década de 1970, comenzó a escribir una serie de libros en los que claramente señaló los pecados de los Estados Unidos y advirtió de los juicios de Dios si no nos arrepentíamos. Al igual que Jeremías, su popularidad cayó en picada porque la gente, incluso la gente de la iglesia, no quería escuchar su "mensaje del fin del mundo".

Cuando las voces proféticas fueron ignoradas, Dios comenzó a colocar juicios correctivos sobre nuestra nación — cosas como nuestra derrota en la Guerra de Vietnam, la epidemia del SIDA, la plaga de enfermedades de transmisión sexual, el azote de la homosexualidad, y desastres naturales en forma de terremotos monstruosos y tornados y huracanes mortales. Incluso experimentamos una erupción volcánica sin precedentes del Monte Santa Helena en 1980 — una erupción tan severa que ennegreció el cielo desde Seattle hasta la ciudad de Nueva York y tan al sur como Oklahoma.

La culminación de los juicios correctivos pareció venir con el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuando dos símbolos del orgullo estadounidense fueron atacados: las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington, D.C. Las torres eran símbolos de nuestra riqueza; el Pentágono simboliza nuestro poder militar.

Como he dicho antes, creo que este evento fue un llamado a despertar de parte de Dios para que nuestra nación se arrepienta. En cambio, como un hombre somnoliento que no quiere despertarse, simplemente continuamos durmiendo presionando el botón de repetición en la alarma del reloj.

Un Nuevo Factor

No creo que haya alguna duda de que nuestros pecados como nación han provocado juicios correctivos de parte de Dios. Pero creo que hemos fallado en darnos cuenta que, desde 1991, muchos de los juicios que hemos experimentando han estado directamente relacionados con nuestro maltrato a Israel.

La Biblia dice que Dios bendecirá a aquellos que bendigan a Israel, y maldecirá a aquellos que maldigan a Israel (Génesis 12:3). La Biblia también dice que el que toca a Israel toca “la niña de los ojos de Dios” (Zacarías 2:8).

La historia demuestra la verdad de estas aseveraciones. España estaba en el apogeo de su poder como imperio mundial en el siglo XV, cuando inició la Inquisición y expulsó a su población judía de su territorio. En un corto período de tiempo después, el imperio dejó de existir. Hitler estaba en rumbo a conquistar toda Europa cuando inició el Holocausto. Su Tercer Reich pronto acabó en cenizas.

Creo que muchas de nuestras bendiciones como nación se han debido al hecho de que históricamente hemos sido un refugio seguro para el pueblo judío. Además, hemos sido el mejor amigo de Israel desde que la nación volvió a existir en 1948.

Pero la Biblia dice que en los tiempos del fin todas las naciones del mundo se unirán contra Israel por el asunto de Jerusalén (Zacarías 12:3). Y, al principio de la década de los noventa, nosotros comenzamos a volvernos contra Israel en nuestra determinación de mantener el acceso al petróleo árabe.

El Año Decisivo

El punto de inflexión fue en 1991, cuando la Unión Soviética colapsó y los judíos rusos empezaron a inundar Israel a razón de 2,000 a 3,000 cada día durante un año. La pequeña nación de Israel se vio abrumada por la cantidad de refugiados. El gobierno israelí apeló al Banco Mundial por un préstamo de 5,000 millones de dólares. El Banco Mundial dijo que concedería el préstamo si EE.UU. lo avalaba. El gobierno de Bush aceptó suscribir el préstamo a cambio de que los israelíes fueran a la mesa de negociación y comenzaran a intercambiar tierras por paz.

Sí, fuimos nosotros los que forzamos a Israel a adoptar la actual política suicida de apaciguamiento, y hemos estado retorciendo su brazo desde entonces, presionándolos a dividir la tierra que Dios les dio como una posesión eterna. Tenga en mente que podemos ejercer una presión enorme porque nuestro veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es la única cosa que existe entre Israel y las sanciones económicas que podrían fácil y rápidamente destruir la economía israelí.


Lea la parte 1 »»aquí

Traducido por Pablo Losa 
Editado por Donald Dolmus

lunes, 9 de diciembre de 2019

El Milagro de la Encarnación

El Milagro Más Singular




Recientemente estaba pensando en los milagros de Dios, y decidí hacer una lista de lo que consideré los milagros más grandes de la historia. A continuación se muestra la lista que compilé:
  • La Creación de la Tierra
  • El Diluvio de Noé
  • La Encarnación de Jesús
  • La Resurrección de Jesús
  • La Reunión del Pueblo Judío

Mientras meditaba en esta lista, algo en lo que nunca antes había pensado me llamó la atención. En términos de la profecía bíblica, sólo hay un milagro en la lista que único.

“La Natividad”, por Lenain. Las pinturas simplemente firmadas, “Lenain”, fueron un esfuerzo de colaboración producido por tres hermanos, que eran pintores en la Francia del siglo XVII Antoine Le Nain (c.1600-1648), Louis Le Nain (c.1603-1648), y Mathieu Le Nain (1607–1677).

La Resurrección

Y no es el que la mayoría de la gente identificaría —a saber, la Resurrección de Jesús. Muchos no lo consideran único, porque hay ejemplos esparcidos tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento de personas que fueron resucitadas de entre los muertos.

Pero éstas no fueron verdaderas resurrecciones. En cambio, fueron resucitaciones, porque cada una de estas personas murió de nuevo. Una verdadera resurrección es cuando una persona regresa de entre los muertos para vivir para siempre.

 Por lo tanto, la resurrección de Jesús es única por el momento. Pero la profecía bíblica dice que no seguirá siendo única, porque llegará un momento cuando otras resurrecciones ocurrirán. En el Rapto de la Iglesia, todos aquellos que hayan aceptado a Jesús como Señor y Salvador durante la Era de la Iglesia, y que hayan muerto, serán resucitados a la vida eterna. Además, en la Segunda Venida de Jesús, al final de la Tribulación, todos los santos del Antiguo Testamento y los mártires de la Tribulación serán resucitados.

La Creación

Entonces, ¿qué acerca del primer elemento de la lista? Seguramente la creación de la tierra es un milagro único. Bueno, no según la profecía bíblica. Después del reino milenial de Jesús, Dios va a envolver esta tierra en fuego, para quemar la contaminación de la última rebelión de Satanás (2 Pedro 3:12). Y se nos dice que de ese infierno ardiente saldrá una tierra nueva y perfecta, que servirá como el hogar eterno de los redimidos. En otras palabras, Dios va a realizar una recreación milagrosa de esta tierra (Ap. 21:1).

El Diluvio de Noé

El siguiente elemento de la lista, el Diluvio de Noé, ciertamente parece único, particularmente cuando considera el hecho de que Dios ha prometido que nunca más destruirá la tierra con agua.

Pero, ¿de qué se trataba el diluvio? Fue una manifestación de la ira de Dios en respuesta al abrumador pecado de la humanidad.

Y la profecía bíblica dice que Dios va a desatar Su ira una vez más en el futuro, cuando el mundo se vuelva tan violento e inmoral como lo era en los días de Noé (Mateo 24:3).

La Reunión de los Judíos

Entonces, ¿qué pasa con la reunión del pueblo judío desde los cuatro ángulos del mundo? éste es un milagro que comenzó en la década de 1890 y continúa hasta nuestros días. 

Es cierto que hubo una reunión de los judíos del cautiverio babilónico, que comenzó en el año 538 a.C., pero eso fue sólo un puñado, es decir, de las tribus de Benjamín y Judá. No se puede comparar con la reunión que estamos presenciando hoy, ya que Dios está trayendo a la tierra de Israel literalmente a millones de judíos de todas las tribus y de todas las naciones del mundo. 

Dos veces, Jeremías profetizó que, cuando la historia haya terminado, el pueblo judío mirará hacia atrás y ya no jurará por el Dios que los liberó del cautiverio egipcio; pero jurarán, en cambio, por el Dios que los reunió de todo el mundo (Jeremías 16:14-15; 23:7-8). El mismo Dios hizo ambas cosas. El punto que Jeremías está haciendo es que el pueblo judío considerará que su reunión en los tiempos del fin es un milagro mayor que su liberación del cautiverio egipcio.

Pero la reunión del pueblo judío que estamos presenciando hoy no será un milagro único según la profecía bíblica. Eso es porque la Biblia dice que, en la Segunda Venida de Jesús, llevará a cabo otra reunión, en la que llamará a todos los judíos creyentes que queden vivos en la tierra a regresar a Israel, para entrar al Milenio en sus cuerpos mortales, y para convertirse en la nación principal en la tierra, a través de quienes fluirán todas las bendiciones de Dios (Deut. 30:1-9).

La milagrosa reunión que está ocurriendo ahora es una reunión en incredulidad. La que ocurrirá cuando Jesús regrese a esta tierra será una reunión en fe. 

La Encarnación

Bueno, como pueden ver, esto deja sólo un milagro en mi lista — la Encarnación, ese increíble momento cuando Dios se hizo hombre. Éste es el único milagro singular en la lista. Nunca se repetirá.

¡Y qué milagro fue! La Palabra se hizo carne y moró entre nosotros (Juan 1:14). Jesús era Emmanuel, que significa “Dios con nosotros” (Isaías 7:14; Mateo 1:22-23).

Cuando se hizo carne, experimentó la humanidad, con todas sus pruebas, tentaciones y decepciones. Sufrió dolor físico y emocional. La única cosa que nunca experimentó fue el dolor por el pecado — hasta que, por supuesto, fue clavado en la cruz y colocaron todos los pecados de la humanidad sobre Él, momento en el cual experimentó una ruptura momentánea con Dios el Padre, lo que lo motivó a exclamar desde lo más profundo de Su alma: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado” (Mateo 27:46).

Todo esto está más allá de nuestra comprensión. Después de todo, si pudiéramos entender completamente la Trinidad y la Encarnación, entonces Dios no sería Dios. Su naturaleza infinita y eterna como un Dios en tres personas está más allá de nuestras mentes finitas.

La Encarnación emerge, por lo tanto, como el milagro más singular de la historia. Nunca volverá a ocurrir. Jesús todavía está en Su cuerpo resucitado y glorificado, y siempre lo estará. Las heridas en Sus manos y costado eran visibles para Sus discípulos después de Su resurrección, cuando estaba en Su cuerpo glorificado (Lucas 24:39; Juan 20:24-28).

Creo que esas heridas siempre estarán allí como un recordatorio para los redimidos del precio que se tuvo que pagar por nuestros pecados, para permitirnos ser reconciliados con Dios el Padre.

Esta Navidad, en medio de todo el alboroto en el que se ha convertido la celebración, recordemos de qué se trata la Navidad: Dios convirtiéndose en hombre en un humilde establo en la pequeña aldea de Belén, hace dos mil años. Alabemos a Dios por ese evento increíble y sagrado, y gritemos: “¡Maranatha! ¡Ven pronto, Señor Jesús!”.


Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

Una Macabra Realidad Espiritual: Los Ídolos y los Demonios




Lectura bíblica: «Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar» (Apocalipsis 9:20). 

El párrafo final del capítulo 9 constituye un resumen triste y elocuente de lo que ha sido la vida del hombre en la tierra. Desde los días de Noé hasta nuestra generación, la mayoría de los seres humanos han vivido de espaldas a Dios. Esa indiferencia espiritual se agudizará en los postreros días hasta el punto de que, a pesar de los sufrimientos y la muerte causada por ejércitos infernales, los hombres se negarán obstinadamente a someterse a Dios y acogerse a su gracia salvadora. «Sería de esperar que en medio de todo este sufrimiento los hombres acudieran a Dios y clamaran pidiendo misericordia». Pero el hombre prefiere morir en sus pecados y no pedir perdón a Dios por ellos. 

El apóstol Juan es concreto cuando dice: «Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas», literalmente, «y el resto de los hombres, los que no fueron muertos por estas plagas». Es decir, los sobrevivientes de las plagas de fuego, humo y azufre mencionados en los versículos 17 y 18. También los que no murieron como resultado de la aflicción producida por las colas semejantes a serpientes de los caballos infernales.

La actitud de los sobrevivientes se expresa así: «ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos», es decir, permanecieron endurecidos y desafiantes respecto a Dios.

Robert L. Thomas comenta lo siguiente: 

De manera absoluta se negaron a cambiar su conducta, su credo o sus actitudes hacia Dios, que al parecer era lo menos que podían hacer a la luz de lo que el mundo ha acabado de experimentar.

Los sobrevivientes de las plagas producidas como resultado del toque de la sexta trompeta no mostraron la más leve inclinación de cambiar de manera de pensar y de actitud, sino que siguieron haciendo lo que habían practicado durante toda su vida. La expresión «las obras de sus manos» significa idolatría, algo absolutamente abominable delante de Dios.

En lugar de arrepentirse, los sobrevivientes «ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar». El resto de la humanidad se rinde en adoración de los mismos seres diabólicos que causan su muerte y su ruina total. Satanás y sus demonios son los promotores de la idolatría en el mundo (1 Corintios 10:19-20). De modo que adorar ídolos equivale a adorar al mismo Satanás.

Las imágenes que los  hombres adoran están hechas de materiales diversos. Tal vez haya aquí una sugerencia de que la idolatría está esparcida entre seres humanos de todos los niveles sociales, y no sólo entre los pobres e ignorantes.

Lo que sí es común a todos los ídolos es su absoluta incapacidad para actuar. No son capaces de ver, ni oír, ni andar. Lo completamente sorprendente es que los hombres abandonen al Dios vivo y verdadero y opten por servir, seguir y adorar a objetos inanimados.

Dr. Evis Carballosa, Apocalipsis: La consumación del plan eterno de Dios; págs. 184-185.
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