jueves, 11 de mayo de 2017

Video: Foro Acerca del Milenio



Dr. David Reagan: El punto de vista mayoritario dentro de la cristiandad hoy respecto a un futuro reinado de Jesús en esta tierra es que éste nunca va a suceder. Ése es el punto de vista de la iglesia católica y de la mayoría de las denominaciones protestantes. Este punto de vista se llama Amilenialismo. Entonces, ¿qué acerca de él? ¿Es este punto de vista correcto? ¿O enseña la Biblia que Jesús vuelve para reinar en gloria y majestad por 1,000 años desde Jerusalén?

Quédese en sintonía, para las opiniones de un panel de expertos en profecía bíblica.

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El Uso del Término Israel en el Nuevo Testamento




Los teólogos reformados y del pacto creen que los creyentes del Nuevo Testamento, incluidos los gentiles salvos, son el verdadero Israel de Dios. ¿Es realmente bíblico referirse a los creyentes gentiles como israelitas? ¿Ha creado Dios un “nuevo Israel” que está compuesto por judíos y gentiles creyentes del tiempo presente?

Escudriñemos las Escrituras para ver si estas cosas son así. Examinaremos las 73 veces que se usa la palabra “Israel” en el Nuevo Testamento. ¿Cómo usa el Nuevo Testamento esta palabra?

¿Se usa alguna vez para la iglesia en general o para gentiles salvos en particular?


Los teólogos del pacto afirman audazmente que la Iglesia es el nuevo Israel y a veces lo hacen aparecer como si esta afirmación fuera la conclusión obvia del Nuevo Testamento. Cox asegura incluso que los dos términos se usan alternadamente. La verdad es que el término “Israel” se usa un total de 73 veces en el Nuevo Testamento. Como lo demuestra la lista siguiente, la evidencia desautoriza esa osada afirmación:


Mateo 2:6
Cita de Miqueas 5:2 que profetiza que el Mesías “será pastor de mi pueblo Israel”.

Mateo 2:20
Referencia geográfica en cuanto al regreso de la familia a la “tierra de Israel”.

Mateo 2:21
Igual al anterior.

Mateo 8:10 y Lucas 7:9
Jesús contrasta la fe del centurión romano con la del Israel incrédulo: “Ni aun en Israel he hallado tanta fe”.

Mateo 9:33
La respuesta de las multitudes a los milagros de Jesús, “Nunca se ha visto cosa semejante en Israel”.

Mateo 10:6
Los discípulos son instruidos a no ir a los gentiles ni a los samaritanos, sino solamente “a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Mateo 10:23
Anotación geográfica de la obra de los discípulos en “las ciudades de Israel”.

Mateo 15:24
El ministerio de Cristo era “a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Mateo 15:31
Las multitudes “glorificaban al Dios de Israel” cuando veían los milagros de Jesús.

Mateo 19:28 y Lucas 22:30
A los discípulos es prometida autoridad sobre “las doce tribus de Israel”.

Mateo 27:9
Cita de Zacarías 11:12-13 que profetiza que el Mesías sería vendido por treinta piezas de plata “por los hijos de Israel”.

Mateo 27:42 y Marcos 15:32
Jesús es escarnecido como “el Rey de Israel”.

Marcos 12:29
Cita de Deuteronomio 6:4, “Oye Israel”.

Lucas 1:16
El ministerio de Juan haría que “muchos de los hijos de Israel” se convirtieran al Señor.

Lucas 1:54
Dios proveyó al Mesías para que socorriera a “Israel su siervo”.

Lucas 1:68
Una referencia a Dios como el “Dios de Israel”.

Lucas 1:80
Juan estuvo en lugares desiertos hasta “el día de su manifestación a Israel”.

Lucas 2:25
Simeón estaba aguardando al Mesías esperado como “la consolación de Israel”.

Lucas 2:32
Mientras que el Mesías sería una luz para revelación a los gentiles, también sería para “la gloria de tu pueblo Israel”.

Lucas 2:34
El Mesías está puesto “para caída y para levantamiento de muchos en Israel”.

Lucas 4:25
Una referencia histórica a “las viudas en Israel” en los días de Elías.

Lucas 4:27
Una referencia histórica a “los leprosos en Israel” en los días de Elías.

Lucas 24:21
Los dos discípulos de Emaús describen a Jesús como a quién ellos esperaban que “redimiera a Israel”.

Juan 1:31
El Mesías “se manifestaría a Israel” por medio del bautismo de Juan.

Juan 1:49
Natanael describe a Jesús como el “Rey de Israel”.

Juan 3:10
Jesús se refiere a Nicodemo como “maestro de Israel”.

Juan 12:13
En la entrada triunfal, las multitudes describen a Jesús como “el Rey de Israel”.

Hechos 1:6
Los discípulos preguntan, “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Obviamente, en este contexto, los discípulos tenían en mente al Israel étnico y no a la Iglesia.

Hechos 2:22
Pedro se está dirigiendo a una audiencia de judíos incrédulos y dice, “varones israelitas”. Por el contexto, esto difícilmente podría referirse a la Iglesia.

Hechos 2:36
Esta es la misma audiencia que en la referencia arriba.

Hechos 3:12
Nuevamente Pedro se está dirigiendo a una audiencia de judíos incrédulos con las palabras “Varones israelitas”. Como eran incrédulos, ellos difícilmente podían ser la iglesia.

Hechos 4:10
Pedro tiene en vista claramente a todo el Israel étnico cuando le dice a “todo el pueblo de Israel” que el cojo fue sanado en “el Nombre de Jesucristo de Nazaret”.

Hechos 4:27
Israel es nombrado en conjunto con los gentiles como siendo culpables de la crucifixión. Esto difícilmente podría ser la Iglesia.

Hechos 5:21
Una referencia a “los ancianos de los hijos de Israel”, que eran incrédulos, por lo cual no es la Iglesia.

Hechos 5:31
Pedro ofrece “arrepentimiento a Israel”. Israel está en incredulidad en este momento, por lo cual no es, obviamente, la Iglesia.

Hechos 5:35
Gamaliel se dirige a sus colegas del Sanedrín diciendo, “varones israelitas”, ninguno de los cuales era creyente.

Hechos 7:23
Esteban está haciendo una referencia histórica a “los hijos de Israel” de los tiempos de Moisés.

Hechos 7:37
Igual que arriba.

Hechos 7:42
Igual que arriba.

Hechos 9:15
Dios declara que Pablo anunciará el evangelio a los gentiles y a los hijos de Israel”. Esto es una referencia a los judíos que aún no creen.

Hechos 10:36
Pedro se refiere ahora al hecho histórico que Jesús vino a predicar el evangelio “a los hijos de Israel”, la mayoría de los cuales no creyeron el mensaje, por lo cual no constituyen la Iglesia.

Hechos 13:16
Pablo se está dirigiendo a una audiencia judía incrédula cuando dice, “Varones Israelitas” (varones de Israel).

Hechos 13:17
Pablo se refiere a “este pueblo de Israel” histórico del tiempo del Éxodo.

Hechos 13:23
Pablo menciona el hecho histórico de que el Mesías había venido a los judíos en cumplimiento de “la promesa hecha a Israel”.

Hechos 13:24
Pablo se refiere al hecho histórico de que Juan el Bautista predicaba “arrepentimiento a todo el pueblo de Israel”.

Hechos 21:28
Los “varones israelitas” (varones de Israel) de este versículo son la multitud que atacó a Pablo.

Hechos 28:20
Pablo dice que está encadenado por causa de la “esperanza de Israel”, una referencia a la esperanza Mesiánica y no a la Iglesia.

Romanos 9:4
Pablo enumera los privilegios que Dios dio a los “israelitas” ya nombrados.

Romanos 9:6
Pablo hace un contraste entre los dos Israel: Israel como un todo, y el Israel creyente dentro de Israel como un todo. Ambos Israel constan sólo de judíos. Mientras que algunos teólogos del pacto quieren hacer del Israel creyente la Iglesia, otros teólogos del Pacto están de acuerdo que este versículo hace un contraste entre judíos que creen y judíos que no creen.

Romanos 9:27
Otro contraste entre el Israel incrédulo y el remanente creyente.

Romanos 9:31
Una referencia al Israel incrédulo que “no alcanzó esa ley”.

Romanos 10:19
Pablo dice que Israel recibió el mensaje, pero que no lo aceptó.

Romanos 10:21
Las manos de Dios que aún se extienden al Israel incrédulo.

Romanos 11:1
Pablo se refiere a sí mismo como un “israelita”, nacional y étnicamente.

Romanos 11:2
Pablo hace una referencia histórica al hecho de que “Elías invoca a Dios contra Israel” por causa de la incredulidad de Israel.

Romanos 11:7
Pablo hace nuevamente un contraste entre Israel como un todo, que no obtuvo lo que buscaba, con el remanente, que sí lo obtuvo.

Romanos 11:25
Pablo habla del endurecimiento que ha acontecido a Israel.

Romanos 11:26
La profecía de que todo Israel será salvo. Los teólogos del Pacto están divididos en cuanto al significado de este versículo. Hablando en general, los Amilenaristas del Pacto ven esto como una referencia a la Iglesia, mientras que los Postmilenaristas del Pacto y los Premilenaristas del Pacto lo ven como una referencia al Israel nacional étnico.

1 Corintios 10:18
El “Israel según la carne” es obviamente el Israel nacional étnico.

2 Corintios 3:7
Una referencia histórica a “los hijos de Israel” en los tiempos de Moisés.

2 Corintios 3:13
Igual al anterior.

2 Corintios 11:22
Pablo se refiere tanto a él como a los judíos incrédulos como “israelitas”.

Gálatas 6:16
La referencia de Pablo al “Israel de Dios” es la única referencia que todos los Teólogos del Pacto usan para comprobar que la Iglesia es llamada Israel. Este versículo será analizado en detalle en otro artículo.

Efesios 2:12
La “ciudadanía de Israel” es contrastada con los gentiles y con el “nuevo hombre” que es la Iglesia.

Filipenses 3:5
Pablo se describe a sí mismo como descendiente del “linaje de Israel”, una referencia obvia a su origen nacional étnico.

Hebreos 8:8, 10
Una cita del Nuevo Pacto de Jeremías.

Hebreos 11:22
Una referencia histórica al Israel del Éxodo.

Apocalipsis 7:4
Una referencia a las doce tribus de Israel.

Apocalipsis 21:12
Igual al anterior.


La lista anterior enumera todas las veces que “Israel” es mencionado en el Nuevo Testamento y es obvio, incluso para los Teólogos del Pacto, que la gran mayoría de las veces se refiere al Israel nacional étnico. De hecho, los Teólogos del Pacto usan solamente tres pasajes para tratar probar su ecuación Iglesia-igual-Israel. En dos de estos, Romanos 9:6 y 11:26, no están todos de acuerdo, porque aun algunos Teólogos del Pacto ven estos versículos como hablando del Israel nacional étnico. El único versículo en  el cual todos los Teólogos del Pacto están unánimes es Gálatas 6:16. Éste es el único versículo que podría estar cerca de decir lo que los Teólogos del Pacto quieren que diga. Por lo cual lo analizaremos separadamente.

Este artículo ha sido tomado del libro Israelology — the Missing Link in Systematic Theology  de Arnold Fruchtenbaum. Usado con permiso.

Fuente: Middle Town Bible Church

Si desea obtener información adicional acerca de este tema, visite la sección:
»» Premilenarismo

Si desea leer otros artículos del Dr. Arnold G. Fruchtenbaum, haga clic »»aquí

miércoles, 10 de mayo de 2017

¿Es la Iglesia el Reino?

¿Representa la Iglesia la expresión completa del reino de Dios?




Consideremos en detalle la afirmación de los amilenialistas de que la Iglesia es el reino y que no hay ningún otro reino prometido para el futuro, ciertamente no un reino milenario cuando Jesús reinará sobre toda la tierra desde el trono de David en Jerusalén.

El argumento amilenialista generalmente se expresa de la siguiente forma: “El Señor no va a regresar a establecer un reino aquí en la tierra, porque el reino fue establecido en el Primer Siglo en la forma de la Iglesia, y ése es el único reino que alguna vez existirá en la tierra”.

Conozco bien este argumento porque crecí en una iglesia que lo enseñaba. Éramos tan dogmáticos acerca de él que nos negábamos a orar “El Padrenuestro”, debido a que contenía la frase, “Venga tu reino a la tierra, así como en el Cielo”. Nuestra posición era que el reino ya había venido en la forma de la Iglesia y, por lo tanto, tal oración era irrelevante, puesto que ya se había cumplido.

Este argumento de que “la Iglesia es el reino y, por lo tanto, no existe un reino futuro” es el argumento fundamental de la mayoría de los amilenialistas. Generalmente, es acompañado con aseveraciones absurdas de que “los premilenialistas degradan la importancia de la Iglesia”, o que “los premilenialistas creen que Jesús falló en Su misión de establecer el reino”.

Un Argumento Irrelevante

Todo esto es realmente ridículo, debido a que el argumento de que el reino es la Iglesia ignora completamente el punto del Premilenialismo. Soy un premilenialista y no niego que la Iglesia es la manifestación actual del reino de Dios sobre la tierra.

Permítame decir eso de otra manera: Estoy de acuerdo en que la Iglesia es el reino de Dios sobre la tierra hoy. A pesar de toda la propaganda al contrario, hay muchos premilenialistas que no niegan que Jesús está actualmente reinando en gloria sobre Su reino, la Iglesia. Es cierto que hay algunos premilenialistas, conocidos como dispensacionalistas, que hacen una distinción entre el reino y la Iglesia. Pero su punto de vista no es representativo de todos los premilenialistas.

Diversidad entre los Premilenialistas

La cuestión a tenerse en mente aquí es que hay premilenialistas y hay premilenialistas. En otras palabras, el Premilenialismo no es una doctrina monolítica. Todos los premilenialistas creen que Jesús va a regresar a esta tierra para establecer un reino, pero más allá de esa creencia básica, ellos difieren ampliamente.

De forma similar, todos los cristianos creen que Jesús es el Señor, pero más allá de esa creencia básica, no concuerdan en muchas cosas. Atacar la validez del Premilenalismo afirmando que los premilenialistas están equivocados porque creen que la Iglesia no es el reino es equivalente a atacar la validez del cristianismo afirmando que los cristianos están equivocados porque ¡creen en la infabilidad del Papa!

Soy un cristiano, pero no creo en la infabilidad del Papa. Soy un premilenialista, pero no creo en la doctrina de que la Iglesia y el reino son dos entidades distintas. Pero algunas veces simplemente no hay forma de ganar este punto. Digo esto porque cuando me esfuerzo enormemente para enfatizar que no todos los premilenialistas creemos en las mismas cosas, ¡a menudo soy confrontado con el argumento que el desacuerdo que existe entre los premilenialistas es prueba positiva de que el Premilenialismo está equivocado!

La falacia de este tipo de pensamiento puede ilustrarse decisivamente señalando que el mismo argumento podría ser aplicado al cristianismo en su conjunto — es decir, ¡el cristianismo es inválido debido a que los cristianos no están de acuerdo! —. Esto, por supuesto, es pura tontería.

También debería tenerse en cuenta, también, que los amilenialistas discrepan fuertemente el uno con el otro. Algunos espiritualizan completamente el reino, mientras que otros los materializan en la Iglesia. Algunos niegan que alguna vez existirá un Milenio de cualquier clase; otros argumentan que hemos estado en un Milenio espiritual desde la Cruz. Algunos toman la posición de que el libro de Apocalipsis fue cumplido en el Primer Siglo en el derramamiento de la ira de Dios sobre los judíos. Otros afirman que el libro es una profecía acerca de la lucha entre la Iglesia y el Imperio Romano. Otros argumentan que el libro es una profecía acerca de una batalla entre los católicos y los protestantes. Y aun otros idealizan el libro hasta el punto de sostener que no representa nada, excepto el conflicto actual entre las fuerzas del bien y del mal. Incluso hay amilenialistas que creen que nuestra morada eterna será una tierra nueva, mientras que la mayoría negarían esto con vehemencia, argumentando en cambio que pasaremos la eternidad en un mundo espiritual etéreo.

El Argumento Amilenial

Hay cuatro argumentos básicos que los amilenialistas usan para justificar su afirmación que el reino fue establecido en el Siglo I en la forma de la Iglesia, y que la Iglesia es el único reino que Cristo tendrá en esta tierra:

1. Apuntan a pasajes como Hechos 2:29-31 para establecer el hecho que Jesús está reinando actualmente.

2. Se refieren a escrituras como Mateo 10:7 para ilustrar que Jesús enseñó que el reino estaba “cerca” o “a la mano”.

3. Usan Mateo 16:18-19 para demostrar que Jesús usó las palabras “iglesia” y “reino” indistintamente.

4. Utilizan escrituras como Hebreos 12:28 y Apocalipsis 1:9 para enfatizar que el reino es una realidad presente.

La Diversidad del Concepto del Reino

Todo lo que puedo decir en respuesta a estas referencias escriturales es “Amén”. Estoy de acuerdo en que demuestran que la Iglesia es la manifestación actual del reino de Dios en el mundo. Pero decir que el reino es la Iglesia no es lo mismo que decir que el reino es sólo la Iglesia.

La Escrituras enseñan claramente que la Iglesia es el reino. No enseñan que el reino es sólo la Iglesia. Considere estas referencias al reino en las Escrituras:

1. El reino es identificado con la creación misma, ya que Dios es soberano sobre la creación. Vea Salmo 93:1-2 y 1 Crónicas 29:11.

2. El reino es expresado en la nación de Israel. Vea Éxodo 19:6 y 1 Samuel 8:7.

3. El reino es igualado con la Iglesia. Vea Colosenses 1:13 y Apocalipsis 1:9.

4. El reino es visto como algo más que la Iglesia, aún por venir en el futuro. Vea Mateo 8:11; Lucas 22:28-30; Hechos 14:22; 1 Corintios 6:9 y 2 Pedro 1:11.

5. El reino es aún futuro, que tomará la forma de un reinado de Cristo y de Sus santos sobre la tierra. Vea Daniel 7:18,27; 2 Timoteo 2:12; Apocalipsis 3:21 y Apocalipsis 20:6.

6. El reino es aún futuro, que finalmente tomará la forma de un reinado de Dios sobre los redimidos sobre una tierra nueva. Vea 1 Corintios 15:24-28 y Apocalipsis 21:1-4.

La Unidad del Concepto de Reino

Creo que estas escrituras enseñan que Dios siempre ha tenido un reino sobre esta tierra, pero ha sido manifestado en diferentes maneras. El reino originalmente estuvo expresado en la creación misma, en su perfecta obediencia a la voluntad de Dios. Con la corrupción de la creación a través del pecado del hombre, el reino estuvo expresado en las vidas de los Patriarcas quienes, como Job, respondieron obedientemente en fe a la voluntad de Dios. El reino llegó a estar centrado en una manera más tangible después del llamado de Abraham y la aparición de la nación de Israel. Desde Pentecostés, el reino ha estado expresado en la Iglesia. Pero la Biblia promete expresiones diferentes del reino en el futuro — primero, en la forma de un gobierno de Jesús sobre esta tierra por mil años y, en segundo lugar, en la forma de un gobierno eterno de Dios sobre una tierra nueva —.

Observe que la progresión aquí es circular y expansiva. Es circular en que comienza y termina con el reinado de Dios sobre una creación que está en perfecta sumisión. Es expansiva en que después de la Caída, se expande constantemente en alcance, de unos pocos Patriarcas y sus familias, a la nación de Israel, a la Iglesia y, finalmente, a todas las naciones del mundo.

El reino es, pues, pasado, presente y futuro. Está expresado actualmente en la Iglesia, pero es como una rosa en el capullo, aún por florecer en su esplendor total. El reino siempre ha estado viniendo y seguirá viniendo hasta que la voluntad de Dios se haga perfectamente. Incluso durante el reinado milenario de Jesús, el reino estará viniendo, ya que la Biblia enseña que la rebelión estará acechando en los corazones de los hombres.

La consumación del reino no vendrá hasta que todos los enemigos de Dios hayan sido sometidos. Eso ocurrirá al final del reinado milenario de Jesús (Apocalipsis 20:7-15), momento en el cual Él entregará el dominio a Su Padre, y Dios mismo reinará eternamente sobre una creación redimida (Romanos 8:18-23 y 1 Corintios 15:24-28).

Jesús y el Reino

Este concepto del desarrollo progresivo del reino fue enseñado por Jesús en la parábola en la que comparó el reino de Dios con el crecimiento del grano, declarando “la tierra produce frutos por sí misma; primero la hierba, luego la espiga, después grano lleno en la espiga” (Marcos 4:26-29).

Jesús expresó claramente Su creencia en un reino judío literal y futuro aquí en la tierra al momento de Su Ascensión. Mientras se encontraba con Sus discípulos en el Monte de los Olivos, le preguntaron, “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Él respondió, “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en Su sola potestad” (Hechos 1:7). Observe, Jesús no reprendió a Sus discípulos diciéndoles que el reino iba a ser un reino espiritual llamado la Iglesia y no un reino judío aquí en la tierra. Más bien, simplemente les dijo que no era la voluntad de Dios revelarles cuándo sería establecido el reino judío.

Jesús también expresó la llegada progresiva del reino en la oración que enseñó a Sus discípulos a orar cuando dijo: “Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Ésta es una clara expresión de paralelismo hebreo, una forma poética en la que la primera declaración es refinada y definida por la segunda. De esta forma, orar, “Venga Tu reino”, es orar, “Hágase Tu voluntad en la tierra, así como en el cielo”. Ciertamente no hemos alcanzado esa meta durante la Era de la Iglesia actual.

La verdad máxima acerca del concepto del reino es que Jesús mismo fue la encarnación de todo lo que el concepto representa, porque Él obedeció perfectamente a Dios en todas las cosas (Hebreos 5:8-9).

Respondiendo la Pregunta

¿Es la Iglesia el reino? Sí y no. Sí,  es el reino del Señor en el mundo hoy. No, no es la expresión completa del reino. El reino es presente y aún sigue viniendo. Oremos por su expresión más gloriosa, al unirnos al apóstol Juan en su oración: “Amén, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

“Entonces el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, será dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:27).

Para mayor información acerca de este tema, visite nuestra sección:
Premilenialismo

Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:
Is the Church the Kingdom?

miércoles, 3 de mayo de 2017

Libro: Confiando en Dios - Capítulo 4

Acudiendo a Dios

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El punto es que, mientras estaba allí ese día a mediados de los años 70, frente a la escalofriante realidad de un negocio fallido y una deuda de $100,000, no tenía poder espiritual alguno que me ayudara a hacer frente a la crisis.

Permítame retractarme. Sí tenía el poder, ya que había recibido a Jesús como mi Salvador muchos años antes, y ese día había recibido el poder interior del Espíritu Santo. Pero yo no lo sabía. Nunca me había enchufado a la corriente. Nunca había liberado el poder del Espíritu en mi vida. En cambio, había sofocado y apagado el Espíritu.

Pensaba que el Espíritu era un libro. No me daba cuenta que el Espíritu es una personalidad, que el Espíritu es la presencia sobrenatural de Dios en el mundo hoy, y que Él habita dentro de los creyentes. Podía recitar los cinco pasos de lo que nuestra iglesia llamaba “El Plan de Salvación”. También podía recitar lo que llamábamos “Los Cincos Actos de la Adoración”. Podía darle capítulo y versículo para justificar varias docenas de nuestras doctrinas preferidas. Pero no tenía poder alguno para lidiar con un fracaso empresarial y una deuda de $100,000.

Revolcándome en Autocompasión

Así que hice lo único que sabía hacer — me regodeé en autocompasión —. Y cuando lo hice, me hundí más profundo en el foso de la depresión.

Finalmente me sentí tan desalentado, que decidí suicidarme. Sentí que no podía enfrentar la desgracia y el dolor de tal fracaso. Además, estaba enojado con Dios. ¿Cómo pudo defraudarme tan miserablemente cuando había, por fin, dignado a encontrarlo a medio camino? En mi emocionalmente  razonamiento pervertido, decidí que, al quitarme la vida, ¡le enseñaría una lección a Dios! Sé que eso suena raro, pero cuando estás profundamente deprimido, no piensas muy claramente. 

Durante varios días planeé mi desaparición. Justo cuando tenía todo planeado cuidadosamente, de repente tuve un extraño pensamiento: ¿”Por qué no probar a Dios?”. Ése era un pensamiento extraño para mí porque no creía en un Dios personal o poderoso. Mirando hacia atrás hoy, sólo puedo concluir que el pensamiento debió haber venido de la agitación del Espíritu dentro de mí. Yo había apagado el Espíritu, pero Él todavía estaba ahí y, como Gasparín, estaba intentando ministrarme en mi momento de necesidad.

Traté de suprimir el pensamiento, pero no se iba. Una y otra vez venía a mí: “¿Por qué no probar a Dios”.

Pidiendo Ayuda

Finalmente decidí seguir el impulse. Tomé el teléfono y llamé a varios amigos. Les pedí que vinieran a mi casa. Cuando llegaron, les expliqué mi aprieto y les pedí que oraran por mí. Uno por uno oraron. Sus oraciones eran sin vida e incrédulas. Ellos, al igual que yo, no creían en un Dios personal y poderoso.

Mientras oraban con monotonía, me puse agitado. “Esto no servirá”, interrumpí. “Ninguno de ustedes está orando con propósito. No entienden. ¡Necesito un milagro! Probemos de nuevo y, esta vez, ¡oren con algo de fe! Apenas podía creer que esas palabras salieron de mi boca. Pero sí lo hicieron. Mis amigos comenzaron a orar de nuevo, esta vez con cierto fervor. 

Dios hizo el milagro a la mañana siguiente, y transformó mi vida. Usted podría empezar a conjeturar ahora mismo y conjeturar hasta que el Señor regrese, y nunca imaginaría la forma en la que Dios respondió a nuestras oraciones. 

Siendo Formado por Dios

Verá, cuando Dios responde a un clamor de ayuda, lo hace de una manera que siempre está diseñada para ministrar primero al hombre interior, a la naturaleza espiritual. No es que Él no se preocupe por el hombre físico, y el dolor físico y emocional; es sólo que Sus prioridades son diferentes a las nuestras. Queremos ser ministrados de afuera hacia adentro. Él nos ministra de adentro hacia afuera, debido a que éste es la única clase de ministerio que tiene efectos duraderos. 

Si usted fuera a adivinar cómo el Señor respondió a nuestras oraciones, lo más probable es que supondría que algún hombre entró a mi tienda la mañana siguiente y ofreció comprar el negocio por $100,000. Eso hubiera sido realmente excepcional, pero no hubiera tenido un efecto transformador sobre mí. Probablemente lo habría considerado como una “coincidencia”, en lugar de reconocerlo como una respuesta a la oración. Muy probablemente, hubiera suspirado con alivio y seguido en mi camino de tratar de encontrar a Dios a medias. 

Dios respondió mi oración milagrosamente, pero lo hizo de una manera diseñada para llamar mi atención, para convencerme de que Él es verdaderamente un Dios personal y poderoso que está en el trono, escucha oraciones, y todavía realiza milagros. También usó un método que estaba diseñado a transformarme más a la imagen de Su Hijo. 

Lea también:
»» Capítulo 3
Traducido por Donald Dolmus

Estimado lector: Sus contribuciones voluntarias serán de gran ayuda para que este libro sea traducido en su totalidad al español. Si siente de parte de Dios apoyar este proyecto, escríbame a mi correo electrónico, para indicarle cómo podrá hacerlo.

Libro electrónico: La Seguridad Eterna


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La doctrina de la seguridad eterna, o SE (OSAS –Una vez salvos siempre salvos, por sus siglas en inglés) es uno de los tópicos más ardientemente debatidos en todo el cristianismo. ¿La muerte del Señor realmente pagó por todos los pecados de nuestra vida, y por lo tanto les garantiza un lugar en el Cielo a todas las personas creyentes nacidas de nuevo?

O, ¿somos nosotros responsables por los pecados que cometemos después de haber nacido de nuevo, corriendo el riesgo de que nuestro comportamiento después de ser salvos pueda hacer que Dios rescinda Su promesa de salvarnos?

Y, si Dios no rescinde Su promesa, ¿podemos nosotros alejarnos de nuestra relación con Él y efectivamente renunciar a nuestra salvación?

Usted encontrará las respuestas a estas y otras preguntas en este libro, así como las respuestas bíblicas a algunas de las preguntas más frecuentes acerca de la Seguridad Eterna.

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