Director y Evangelista Sénior
Ministerio Cordero y León
Hace unos años, una compañía de tarjetas de crédito adoptó el eslogan publicitario: “¿Qué hay en tu billetera?”. La insinuación era que, sin su tarjeta de marca, tu billetera carecía de lo que necesitbas.
Pero el verdadero problema no es en lo que tenemos en nuestra billetera, sino en lo que nos espera. Una pregunta mucho más urgente es: “¿Qué hay en tu futuro?”.
Aunque esa pregunta atemporal ha resonado en el corazón de todos los humanos a lo largo de los siglos, se encuentra extrañamente silenciada en nuestra cultura contemporánea. Muchos han adoptado una mentalidad de “Carpe Diem”, enfocándose en el momento presente, mientras evitan silenciosamente las cuestiones más profundas sobre propósito, legado y eternidad.
Los cristianos han adoptado una mentalidad diferente. Vivimos en una existencia de “ya, pero aún no”. Al poner nuestra fe en Jesucristo, ya hemos obtenido la vida eterna. Pero, mientras vivimos en este mundo y en estos cuerpos mortales, nuestra Bendita Esperanza aún no se ha cumplido. La promesa de que moraremos en la presencia del Señor en cuerpos glorificados espera su momento señalado.
A lo largo de la Era de la Iglesia, los seguidores de Cristo han anhelado estar con Él. Como escribió Pablo: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Por eso ningún cristiano debe temer a la muerte; Cristo ya ha vencido sobre esa puerta, quitándole su aguijón para siempre. Sin embargo, todo discípulo que cree en la Palabra de Dios también espera que Su venida por la Iglesia ocurra durante de su vida. La larga temporada de espera por Su regreso es una expresión de Su paciencia (2 Pedro 3:9). Pero eso debería avivar nuestra anticipación, no disminuir nuestra expectativa.
Ya sea que estemos mirando hacia arriba con ansiosa anticipación de nuestra Bendita Esperanza o simplemente avanzando penosamente por el abatimiento de esta vida, el Padre enviará a Su Hijo para recoger a Su Novia en el tiempo señalado. Esta edición del Farolero examinará lo que sucederá cuando Jesús diga: “¡Suban acá!”, y seamos reunidos con Él en un instante. También consideraremos “¿Qué sigue?”, según lo que se describe en las Escrituras.
A medida que continuamos avanzando en nuestro “Panorama de los Tiempso del Fin” y en el Cuadro de Profecía que presentamos en nuestro Farolero de enero/febrero de 2026, habrá otros temas que abarcan períodos de tiempo mucho más largos. Algunos de ellos deben ser precedidos por otros eventos proféticos. Pero el Rapto es un evento inminente e incomparable.
Nuestra esperanza es que al final de esta edición, tu propia esperanza en la Bendita Esperanza sea reavivada, revivida y reafirmada.
Tim Moore
Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)