jueves, 12 de marzo de 2026

El Juicio del Tribunal de Bema: Tu Día de Rendición de Cuentas

Erwin Lutzer 

El Ministerio Cordero y León se complace en incluir las reflexiones del pastor Erwin Lutzer en nuestra serie “Panorama de los Tiempos del Fin” en el programa Cristo en la Profecía. Este artículo se basa en un poderoso sermón que pronunció en la Capilla Calvario de Chino Hills a finales de 2025.


La Escritura nos dice que hay dos juicios en la Biblia. La Biblia dice que está establecido que el hombre muera una sola vez y después de la muerte el juicio. Pero, de hecho, hay dos grandes juicios.

Uno es el Gran Juicio del Trono Blanco en Apocalipsis 20:

Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar fue hallado para ellos. Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida. Y los muertos fueron juzgados a base de las cosas escritas en los libros, de acuerdo a sus obras (Ap. 20:11-12; RVA-2015).

El último versículo del capítulo dice: “Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Ap. 20:15).

Ese juicio es absolutamente aterrador porque aquellos que están ante Dios tienen algo en común: son incrédulos que no tienen la protección de Jesucristo contra la ira de Dios.

El Juicio de los Redimidos

Pero hay otro juicio llamado el Tribunal de Cristo—o lo que llamamos el Tribunal del Bema. Para los seguidores de Cristo de la Era de la Iglesia, será un día de rendición de cuentas—algo que de hecho debería ser muy aleccionador para todo creyente.

La Biblia dice que hay lágrimas en el cielo, y que Dios enjugará toda lágrima (Ap. 21:4). Pero, ¿por qué lágrimas en el cielo? Algunos cristianos dicen que la razón es que estarán profundamente decepcionados y en gran angustia porque sus amigos no están allí. Puedo imaginar a una madre llorando porque su hijo no ha entrado al cielo y no estará allí. Posiblemente esa sea la respuesta.

Pero me gustaría sugerir que la verdadera razón son lágrimas de arrepentimiento por la manera en que vivimos, a pesar de las maravillosas oportunidades que Dios nos ha dado, y el hecho de que parte de lo que hemos invertido en toda nuestra vida resultará ser temporal e inútil.

El apóstol Pablo aborda este momento de rendición de cuentas comenzando en 1 Corintios. Hablando de su propio ministerio, reconoció que él lo inició, luego otros lo edificaron sobre él. Luego dice esto (parafraseado):

Que cada uno se preocupe de cómo edifica sobre él. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si alguien edifica sobre el cimiento con oro, plata o piedras preciosas, o podría ser madera, heno y hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la revelará, pues será revelada por el fuego. Y el fuego probará qué clase de obra ha hecho cada uno. Si la obra que alguien ha edificado sobre el cimiento sobrevive, recibirá una recompensa. Si la obra de alguien se quema, él mismo será salvo, aunque así como por fuego (1 Co. 3:10-15).

Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como a través del fuego. 1 Corintios 3:15

La imagen es ésta: incluso como cristianos, nuestras obras serán puestas a prueba ante Dios, y Él revelará si hemos adquirido oro, plata y piedras preciosas, o si hemos estado construyendo y viviendo para la madera, el heno y la hojarasca. La imagen también transmite que, cuando ocurra la quema, si eres creyente, serás salvo—pero sólo como si apenas hubieras escapado de una casa que se está incendiando y colapsando detrás de ti. Todas las obras temporales e inútiles serán quemadas y reducidas a cenizas.

Salvados, Pero Como por Fuego

Mucha gente podría decir: “¡Vaya!, eso parece inconsistente con el Evangelio. ¿Acaso el Evangelio no significa que estamos en la justicia de Jesucristo?”. Sí, por supuesto, esa es la Buena Noticia del Evangelio. Seremos recibidos en el Cielo como si fuéramos Jesús.

Pero eso no significa que Dios no juzgue a aquellos a quienes ha redimido. Por ejemplo, en Hechos 5, Ananías y Safira murieron cuando fueron reprendidos por mentir. Dado que se les presenta como miembros de la Iglesia, tiendo a pensar que tal vez eran creyentes. Y puedo imaginarlos llegando al Cielo diciendo: “Bueno, ¿de qué se trataba todo esto? Pensamos que el Calvario lo cubría todo”. Sí, por supuesto, el Calvario lo cubre todo legalmente. Pero, por eso, el Nuevo Testamento dice que Dios disciplina a los que son suyos.

Él no dice simplemente: “Bueno, te estoy tratando como si ahora nada importara porque tienes Mi justicia”. No, estaremos ante el tribunal de Cristo para rendir cuentas. Imagina cuán sorprendidos estarán muchos cristianos cuando estén delante del Señor rodeados de cenizas, como la gente en el sur de California hace algún tiempo—sólo una chimenea y algunas de las paredes hechas de ladrillo, pero todo lo demás quemado y desaparecido.

Almacenando Tesoros en el Cielo

A veces, las personas plantean una segunda objeción: que no deberíamos servir a Dios por recompensas. Hacerlo sería egoísta. Simplemente sirvámosle porque lo amamos. Muy bien, respiremos profundo. Por supuesto, debemos servir a Dios porque lo amamos. Pero sabes que la manera en que lo amas es buscando la recompensa. Recordemos que Jesús dejó ese punto muy claro. Motivaba a las personas diciendo: “Su recompensa será grande”. 

Algunas personas tienen la percepción errónea de que si pueden simplemente llegar al Cielo, no importará si han ganado otras recompensas. Como me dijo un hombre: “Soy cristiano, pero realmente no estoy viviendo para Cristo. Mientras pueda sentarme en las últimas filas del Cielo, seré feliz”. Mi palabra para ese hombre desorientado fue que en realidad estaba satisfecho con desagradar a Cristo. Si estuviera agradando a Jesús, para usar su propia metáfora, ¡no estaría en la última fila!

Pablo vuelve a este mismo tema en 2 Corintios. Él está, por supuesto, hablando de los creyentes, incluido él mismo: “Por lo tanto, estemos presentes o ausentes, nuestro anhelo es serle agradables. 10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o malo” (2 Co. 5:9-10).

Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:10  

Así que analicemos la seriedad de lo que espera a cada creyente en nuestro día final de rendición de cuentas: el Tribunal de Cristo.

Cuatro Características del Tribunal del Bema

Todo cristiano puede encontrar consuelo en cuatro características del Tribunal de Cristo, cuando Él evalúe nuestras vidas a la luz de la Eternidad.

Primero – Vamos a ser juzgados de manera justa.

Sabemos que esto será cierto porque Jesucristo—el Ungido que nos ama y murió por nosotros—ahora se sienta como juez. Va a ser eminentemente justo. No se pasará por alto ni un solo hecho; todo será tomado en cuenta y nada quedará oculto.

Nuestras recompensas no dependerán de lo que hicimos después de nuestro primer nacimiento, sino de lo que hicimos por Cristo después de nuestro segundo nacimiento. Sólo consideremos al apóstol Pablo. Él buscaba matar a los cristianos antes de su conversión. Así que, al igual que él, no importa cuál haya sido tu pasado antes de tu conversión, serás juzgado por lo que hiciste y cómo viviste después de tu conversión. Y Jesús, nuestro Salvador y nuestro Hermano, quiere que lo hagamos bien en el tribunal del juicio, para que podamos depender de Su justicia.

Segundo – Seremos juzgados individualmente. 

Eso es precisamente lo que dice el texto. “Cada uno recibirá según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo” (2 Co. 5:10). En Romanos 14, Pablo nos advierte que no debemos juzgarnos unos a otros, porque “cada uno de nosotros dará cuenta de sí mismo a Dios” (Ro. 14:12). No habrá nadie junto a nosotros para justificar nuestros actos.

Ahora mismo, algunas personas podrían pensar: “Oh, realmente espero que mis amigos no vayan a ver esto. Espero que sea totalmente privado”. Yo simplemente diría esto: Primero, todos estaremos en el mismo barco. Pero en segundo lugar, realmente creo que cuando estemos ante Jesús, no nos importará si todo el universo (incluyendo a nuestro cónyuge, nuestra familia, nuestros amigos, o personas ante quienes nos hicimos ver mucho mejor de lo que realmente somos) está observando. Lo único que nos importará será el juicio de Jesús y si escucharemos: “Bien hecho, buen siervo y fiel”.

En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman Su manifestación. 

Tercero – Vamos a ser juzgados minuciosamente, ya sea por lo bueno o por lo malo.

Las obras malas están cubiertas por la sangre de Cristo y serán consumidas como madera, heno y rastrojo. La pregunta será si queda algún oro, plata o piedras preciosas. Una vez más, por eso la Escritura revela que “la obra de cada uno será evidente, pues el día la dejará manifiesta. Porque por el fuego será revelada; y a la obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probará. 14 Si permanece la obra que alguien ha edificado sobre el fundamento, él recibirá recompensa” (1 Co. 3:13-14). Algunas personas descubrirán que todas sus supuestas obras se han consumido, pero que son salvas “pero apenas, como por fuego” (v. 15).

Cuarto – La Biblia describe algunas de las cosas que sobrevivirán al fuego: tesoros que resultarán ser como el oro, la plata y las piedras preciosas. Por ejemplo:

1. Aceptación gozosa de la injusticia. “Bienaventurados son cuando los vituperen y los persigan, y digan toda clase de mal contra ustedes por mi causa, mintiendo. 12 Gócense y alégrense, porque su recompensa es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de ustedes” (Mt. 5:11-12).

2. Generosidad financiera. No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido los corrompen, los ladrones irrumpen y roban, y el mercado de valores cae precipitadamente, inesperadamente, sino acumulen tesoros en el cielo, donde la polilla y el óxido no pueden corromper, los ladrones no irrumpen ni roban (Mt. 6:19, parafraseado).

3. Una de las mayores mentiras que se ha perpetuado es que “no puedes llevártelo contigo.” Por supuesto, puedes llevarte la riqueza contigo, pero tienes que transmutarla en una sustancia diferente para que te encuentre en el cielo. Para parafrasear a Jesús: “Usa tu riqueza sabiamente para que, cuando llegues al cielo, haya personas allí para recibirte en las moradas eternas” (Lucas 16:9).

Transmutación – Convertir una sustancia en otra.

4. Ama a los que no merecen amor. “Ama a tus enemigos. Hazles el bien. Hazles el bien y serás recompensado” (Mt. 5:44-46, parafraseado). Serás recompensado porque tu Padre Celestial también ama a los que no merecen amor y es bondadoso con justos e injustos. Envía lluvia para todos ellos. Así que, si deseas ser grandemente recompensado, encuentra a alguien que no merezca amor y ámalo.

5. Espera con entusiasmo el regreso del Señor. Pablo le dijo a Timoteo que había luchado arduamente y mantenido la fe, pero que se acercaba al final de su ministerio y del camino de su vida. Pero él dijo:

Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día. Y no sólo a mí sino también a todos los que han amado su venida” (2 Ti. 4:8).

Entonces, ¿amas a Jesús tanto que realmente ansías Su manifestación? ¿O piensas que la manifestación de Jesús va a interferir con tu vida?

Claramente, las Escrituras hablan de muchas recompensas que esperan a los seguidores de Cristo, pero sólo por el oro, la plata y las piedras preciosas que permanezcan cuando la madera, el heno y la hojarasca sean quemadas. Sólo aquello que agrade a Dios y se haga con los motivos correctos será recompensado.

¿Cómo, Entonces, Deberíamos Vivir?

Con eso en mente, aquí hay tres conclusiones para aquellos que quieren ser hallados buenos y gratos en el Juicio del Trono de Cristo.

Número uno, cada día es positivo o negativo. Es una pérdida o una ganancia. Es madera, heno, hojarasca u oro precioso. Probablemente una mezcla.

George Whitefield fue un gran predicador colonial aquí en América. Ordenó que estas palabras se grabaran en su lápida: “Aquí descansa G.W. Qué tipo de hombre fue, el gran día lo descubrirá”. Cada uno de nosotros descubrirá que el tipo de hombre o mujer que realmente somos se revelará en el gran Juicio del Trono de Cristo.

Número dos, ¿qué es lo que podemos ganar? Podemos ganar gobernar con Cristo.

Esta aspiración me hace contener la respiración. Jesús dijo: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono” (Ap. 3:21).

Teológicamente, no necesariamente creo que todos los cristianos sean vencedores, aunque hay quienes no están de acuerdo y no podemos entrar en esa discusión. Todavía no he conocido a un cristiano que no quisiera ser un vencedor. Pero he conocido a muchos cristianos que realmente no querían vencer en nada.

Número tres, trágicamente, no todos los creyentes escucharán “Bien hecho, buen siervo y fiel”.

Una leyenda india cuenta que un rico raja iba montado en su carruaje cuando se encontró con un mendigo que sostenía un pequeño cuenco de arroz. El mendigo se sorprendió cuando el rajá se detuvo y le dijo: “Dame un poco de tu arroz”. El mendigo se enojó, porque sus provisiones eran escasas y el rajá era rico. Así que le dio al rajá un solo grano de arroz.

De nuevo, el raja dijo: “Mendigo, dame más de tu arroz”. Muy enojado, el mendigo le dio una vez más un solo grano. Una tercera vez, el rajá pidió más arroz, y el mendigo le dio un grano más y luego se alejó, absolutamente furioso.

Más tarde, el mendigo miró en su tazón de arroz y vio algo que brillaba. Era un grano de oro del tamaño de un grano de arroz. Sólo encontró dos más. Y comenzó a llorar, diciendo: "Oh, si tan sólo le hubiera dado todo mi tazón de arroz. De la misma manera, creo que habrá lágrimas en el Cielo cuando la gente se dé cuenta: “¿Por qué guardé partes de mí mismo para mí? Señor, ¿por qué no te di todo de mí y dije que lo único que realmente importa es honrarte y darte gloria?”.

Al final, no me importa cuál sea el costo. Porque Jesús es tan generoso que, por cada grano de nuestro humilde arroz, Él nos dará un grano de oro.


Erwin Lutzer aparecerá en un próximo episodio de Cristo en la Profecía, donde profundizará en el llamado primordial a vivir fielmente—especialmente en tiempos como éstos, mientras miramos hacia las recompensas celestiales que Dios ha prometido. El perspicaz libro del pastor Lutzer, Tu Recompensa Eterna (disponible sólo en inglés), ofrece una exploración reflexiva sobre lo que las Escrituras enseñan acerca del juicio y las recompensas que esperan a cada cristiano.



Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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miércoles, 11 de marzo de 2026

Video: El Espíritu del Anticristo y la Tecnocracia Global

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En este episodio de Punta de Lanza, el Pastor Brandon entrevista al Dr. J. B. Hickson, fundador de Not By Works Ministries y autor de la serie de libros El Espíritu del Anticristo. Hablan sobre la profecía bíblica, el auge de la tecnocracia global, el engaño en el mundo moderno y cómo estos desarrollos se alinean con las Escrituras.

El Dr. Hickson explica cómo los cambios culturales, los sistemas de control tecnológico y la creciente apostasía dentro de la iglesia podrían estar preparando el escenario para el sistema del Anticristo descrito en la Biblia. La conversación también aborda las teorías de conspiración, la gobernanza global, la influencia de los tecnócratas y cómo los creyentes deben mantenerse firmes en la Palabra de Dios mientras observan las señales de los tiempos.

Lo más importante es que el mensaje señala la esperanza definitiva para los creyentes en Jesucristo y anima a los cristianos a mantenerse espiritualmente preparados, con fundamento bíblico y vigilantes a medida que el mundo se acerca a los eventos predichos en la profecía.

La Bella Simplicidad del Rapto

Paul Wilkinson ha escrito otro libro que bendecirá a cualquiera que ame al Señor y anhele estar con Él para siempre. Al igual que su libro anterior, Israel: La Herencia de Dios, esta nueva obra hace que el profundo misterio del Rapto sea claro y comprensible. Como implica el título, Esta Bendita Esperanza es hermosa y sencilla en su promesa literal para los seguidores de Cristo de la Era de la Iglesia. 

Recientemente tuvimos la oportunidad de preguntarle a Paul sobre La Hermosa Simplicidad del Rapto. Esto es lo que dijo:

La gente complica el Rapto—porque Satanás está tratando de complicarlo para las personas. Pero la doctrina del Rapto es nuestra bendita esperanza como creyentes. Es hermosa porque es una promesa hermosa de nuestro Señor Jesús. Nuestro Señor Jesús se refiere a Sí mismo como el Novio celestial y nosotros (la Iglesia) somos referidos como la Novia. Así que nuestro Novio Celestial viene por Su Novia.

Pero el Rapto no sólo es hermoso, también es sencillo—como lo es toda verdad en la Palabra de Dios. Es sencillo porque el Señor no revela Su verdad a un grupo élite. Él quiere que cada uno de Sus hijos lo comprenda a Él, Sus propósitos y Sus planes—para sus vidas, para nosotros como Iglesia, para Israel y para el mundo. Eso significa que todos deberíamos poder entender qué es el Rapto y, por lo tanto, cuál es nuestra Bendita Esperanza. Y dado que esta hermosa doctrina tiene múltiples matices, podemos profundizar tanto como queramos.

Por supuesto, Satanás va a estar en todo esto. Va a intentar confundirnos, ponernos en miedo y crear división y conflictos entre nosotros. Busca convencer a los cristianos de que el Arrebatamiento es incierto o demasiado complicado de entender.

Sabemos que la Cruz —el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesús— es LA Buena Noticia. Pero para el creyente que ya ha llegado al pie de la Cruz y ha entregado su vida a Jesús, el Rapto también es una buena noticia. Jesús no nos va a dejar como estamos ahora. Viene a arrebatarnos porque nos ama tanto y quiere que estemos con Él.

En Su oración sacerdotal en Juan 17, el Señor oró: “Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde Yo estoy, para que vean Mi gloria, la gloria que me has dado” (Juan 17:24). Ese es nuestro Señor, Salvador y Novio deseándonos y diciéndole al Padre: “Es Mi deseo y voluntad que Mi Novia esté conmigo”.

A menudo abordamos el Rapto desde nuestra perspectiva, pero este libro presenta la perspectiva de Dios—cómo se siente Él—respecto a este glorioso evento.

Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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jueves, 5 de marzo de 2026

Video: La Conexión Bíblica entre la Operación León Rugiente y Amalec y Purim


En este programa, Graciela y yo analizamos la sorprendente conexión entre la actual guerra entre Estados Unidos e Israel contra el régimen de los genocidas ayatolás en Irán y lo que la Biblia habla acerca de Amalec, Amán, Ciro y el pueblo judío.

Los invito a suscribirse al canal “Profecías, Misterios y Otras Cosas”, y activar las notificaciones, para que puedan recibir las alertas cada que vez que un nuevo video sea publicado por Graciela. También los animo a compartir estos videos con sus contactos.  

Recurso recomendado:

miércoles, 4 de marzo de 2026

Purim y la Guerra Actual con Irán

 Tim Moore


El 3 de marzo de 2026, los judíos de todo el mundo conmemoraron Purim. Esto corresponde al 14 de Adar en el calendario judío.

Purim recuerda el desastre que casi le ocurrió a la Casa de Israel durante el reinado del Rey Asuero en el siglo V a. C. Muchos estudiosos creen que el nombre bíblico se refiere al rey de Persia que conocemos como Jerjes o Artajerjes. Lo que no se disputa es la narrativa contenida en el libro de Ester.

Durante el reinado de este poderoso rey de Persia (cuyo imperio se extendía desde la India hasta Etiopía—y claramente habría abarcado la tierra de Israel), una joven judía llamada Ester vivía en cautiverio en la ciudad capital de Susa. Cuando la reina del propio rey Asuero, Vasti, desagradó al soberano, él la apartó y buscó una nueva reina. En poco tiempo, Ester fue elevada al trono y su tío Mardoqueo salvó la vida del rey al revelar un complot.

Antagonismo Milenario

Dentro de la corte del rey había un hombre llamado Amán. Amán era descendiente de Agag, el rey de los amalecitas, a quien el profeta Samuel mató tras la desobediencia de Saúl. Dada la extensión del territorio y reino de Asuero, tiene sentido que un amalecita sirviera en su administración.

Cualquiera que esté familiarizado con el Antiguo Testamento recordará que Amalec fue el rey que atacó a Israel durante su éxodo de Egipto. Éxodo 17:8-16 describe cómo Israel prevalecía sólo cuando Aarón y Hur sostenían los brazos extendidos de Moisés. Josué condujo a los israelitas a la victoria, y luego Moisés declaró: “El SEÑOR lo ha jurado. El SEÑOR hará guerra contra Amalec de generación en generación” (Éxodo 17:16; NBLA). La finalidad de esa maldición fue reiterada en Deuteronomio 25:17-19:

Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salías de Egipto; de cómo te salió al encuentro en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún temor de Dios. Por tanto, cuando Jehová tu Dios te dé descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo; no lo olvides.

Podríamos preguntarnos, ¿por qué Amalec fue tan hostil hacia el pueblo de Dios, y por qué se negó a respetar al Dios de Abraham, Isaac y Jacob? La respuesta se encuentra en el ámbito espiritual, y en la realidad innegable de que Amalec era otro peón de Satanás—intentando una vez más acosar y erradicar al pueblo elegido por Dios.

Así que, muchas generaciones después, un descendiente sobreviviente de Amalec (y su igualmente antagonista sucesor, Agag) buscó eliminar a la Casa de Israel una vez más. Ester relata que la ofensa que aparentemente desencadenó la furia asesina de Amán fue un desaire percibido que Mardoqueo le hizo—una afrenta a su orgullo. Pero, una vez más, quienes tienen ojos para ver reconocen las dinámicas espirituales involucradas. El orgullo nunca es característico de un hijo de Dios; en cambio, refleja la arrogancia del antagonista infernal (Satanás) que motivó a Amán a buscar la destrucción de los judíos.

Purim recibe su nombre porque Amán buscó orientación a través de un sorteo (podríamos pensar en un dado o dados) para determinar su curso. Algunos antiguos consultaban a médiums o astrólogos. Los paganos modernos buscan sabiduría en cualquier lugar y con cualquier persona excepto Dios. En el caso de Amán, habiendo decidido en su corazón buscar la destrucción de los judíos (Ester 3:6), permitió que el purim (dados) determinara el momento de su malvado plan.

Cualquiera que haya leído Ester sabe que Mardoqueo animó a su joven sobrina recordándole que compartiría el destino de sus parientes judíos si no intervenía. También señaló: ¿Y quién sabe si para una ocasión como esta tú habrás llegado a ser reina?” (Ester 4:14). Al final, se descubrió el complot de Amán y fue colgado en el mismo patíbulo que había preparado para Mardoqueo y su pueblo. Las suertes que había echado y el odio que había sembrado resultaron ser su propia perdición.

Amánes Modernos

En los largos siglos que han seguido a la historia de Ester, muchos otros Amán han venido y se han ido. Sus nombres han sido tan variados como Herodes, Hitler, Hezbolá, Hamás y los hutíes. Cada individuo y grupo lleno de odio que ha buscado destruir la Casa de Israel también ha sido un instrumento de Satanás, intentando, y fracasando repetidamente en, servir a la voluntad de su maestro demoníaco.

Durante los últimos 47 años, el instigador de gran parte del odio antisemita que agita el Medio Oriente ha sido Irán—el estado-nación que es la Persia moderna. Otros, indudablemente, se han asociado con los ayatolás y mulás de esa república islámica. Aun así, el enfoque obstinado de sus líderes desde 1979 ha sido la erradicación de Israel, incluso a costa de la degradación y ruina del pueblo iraní. Este mismo triste patrón ha sido evidente en Gaza, desde el surgimiento de Hamás, y en Líbano, desde la infiltración de Hezbolá.

Ahora el mundo está observando mientras Irán es castigado tras la muerte de una versión moderna de Amán. El mismo espíritu de Amalec, Agag y Satanás ciertamente motivó al Ayatolá Jamenei, así como lo hizo con Jomeini antes que él. Expertos, críticos y analistas militares analizarán cada matiz de la guerra actual. Con respecto a Donald Trump y su decisión de cortar la cabeza de la serpiente iraní, sin duda acumularán críticas o se deleitarán con elogios según sus propias inclinaciones políticas. Pero nosotros, los que creemos que el Dios Todopoderoso establece reyes y derriba reinos, debemos reconocer que Su mano está obrando en el curso de la historia humana.

La antigua maldición sobre aquellos que maldicen a los descendientes de Abraham sigue en efecto. El pronunciamiento de la ira contra quienes buscan destruir a Israel es el mismo hoy que en los días de Amalec, Agag y Amán. Y, aunque Dios ha permitido que naciones antagonistas sirvan como instrumentos de disciplina y castigo (como lo hizo con Babilonia, los medopersas y Persia misma), Su ira finalmente se vuelve contra aquellos que se atreven a decir “¡Ajá!” contra Su Pueblo escogido y su tierra prometida (Ezequiel 25:1-7; 26:2-6; Salmos 40:15).

Regocíjense, Porque Nuestro Dios Salva

Incluso mientras la guerra arrecia, estamos llamados a orar por la paz de Jerusalén. También oramos por los enemigos de Israel, sabiendo que los impíos siempre se opondrán a Dios y a Su pueblo. Entonces, nuestra oración es por la salvación de millones de personas, tanto en Irán como en Israel.

En las palabras de Salmos 9:7, el ayatolá Jomeini, y todos aquellos que buscaron borrar a Israel de la faz de la Tierra, han regresado (o regresarán) al Seol; incluso todas las naciones que olvidan al Dios verdadero y viviente. Cualquiera que crea en las mentiras de Satanás y sirva como instrumento de su odio en la Tierra recibirá la justa recompensa por su misma rebelión contra Dios en el cumplimiento del tiempo.

Pero todos los que miran al Ungido de Israel, el León de la tribu de Judá, serán salvos. Esa promesa no se basa en dados, ni en suertes, ni en Purim, sino en la infalible Palabra de Dios. 

Veamos este conflicto actual desde la perspectiva clara de las Escrituras y sepamos que Dios no abandonará a aquellos a quienes Él ha llamado Sus amados. De hecho, como describe Sofonías 3:12-20, es el SEÑOR Dios quien se regocijará sobre Israel como un guerrero victorioso. Es Él quien se regocija con amor silencioso y se alegra con gritos de gozo. Y es Él quien tratará, a su vez, con todos los opresores de Israel.

Todos los que esperamos con ansias el regreso de Jesús debemos esperar en el Señor. Pero ya sabemos en quién hemos creído y que Él protegerá lo que le hemos confiado hasta ese día (2 Timoteo 1:12). Y, en anticipación a Su pronta regreso y Su poderosa mano extendida, proclamamos al mundo rebelde, que observa con miedo y temblor el cumplimiento de las promesas proféticas ante nuestros ojos en un tiempo como éste:

Este es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara. Este es el Señor a quien hemos esperado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación (Isaías 25:9).


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

Purim and the Present War with Iran

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