martes, 8 de septiembre de 2026

Los Poderosos Ángeles de Dios: Los Misteriosos Serafines de Múltiples Ojos



Cuando era más joven, como la mayoría de la gente, creía erróneamente que todos los ángeles se parecen. En mi mente, estaban alineados, como una bandeja de hombres de jengibre saliendo del horno, o como soldados clon vestidos de blanco marchando en una escena de batalla de La Guerra de las Galaxias. Es posible que esa imagen me haya quedado grabada porque, durante mi infancia, me inspiraba mucho en los libros infantiles ilustrados clásicos de la generación de mis padres. Mostraban seres celestiales con una uniformidad propia de la cultura estadounidense de mediados del siglo XX. Estos ángeles a menudo eran representados como hombres caucásicos con cabello rubio y rizado, con un par de alas blancas y plumosas, un halo dorado flotando sobre sus cabezas, con un comportamiento bastante estoico y vestidos con túnicas blancas que recordaban a la antigua toga romana.

Sin embargo, uno de los primeros ángeles que el apóstol Juan describió en el libro de Apocalipsis fue “un ángel fuerte que anunciaba a gran voz” (Ap. 5:2 NBLA). Claramente, Juan vio características que distinguían a este ángel de la miríada de otros que acababa de encontrar. Este ángel fuerte, por ejemplo, era fuerte y hablaba fuerte. ¿Era este ángel más musculoso que los demás ángeles? ¿Tenía músculos enormes como Lou Ferrigno, el famoso Hulk—un Mr. Universo comparado con los demás? Tal vez. ¿O levantaba pesas pesadas como un levantador de pesas ruso, o incluso planetas enteros como el mítico Atlas? Juan nunca describió tales hazañas. ¿Y qué hay de su potente voz? ¿Era más fuerte que la de todos los demás?

Los ángeles difieren mucho en apariencia y habilidades. Así que exploremos tres clases angelicales que destacan la singularidad de estos seres celestiales. Primero, están los proclamadores celestiales: los serafines. Segundo, los poderosos conductores de ruedas: los querubines. Tercero, los que manejan el fuego: los ángeles de fuego. Esta muestra mostrará que los ángeles no son fotocopias, sino que son tan distintos entre sí como lo son los seres humanos.

Los Serafines

Imagina una escena de belleza inimaginable, como un atardecer dorado sobre la cima de una montaña nevada. Eso es más o menos lo que Juan debió sentir cuando se encontró con los Cuatro Seres Vivientes en el salón del trono de Dios. Boquiabierto, Juan escribió: “…y junto al trono y alrededor del trono había cuatro seres vivientes… El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos” (Ap. 4:6-9).

Los Poderosos Adoradores

Aquí nos encontramos con una clase de ángeles llamados serafines, quienes, al contemplar la radiante belleza del Dios vivo día tras día, nunca se cansan de inclinarse y alabar Su nombre: “¡Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir!” (Ap. 4:8). A estos ángeles les encanta escuchar la adoración al Señor, ya sea de coros angelicales o del cántico propio que cantan los 144,000 evangelistas judíos (Ap. 14:3). 

Cuando no están dedicados a la adoración, llevan a cabo los juicios de Dios, como entregar a los siete ángeles de las copas de juicio sus instrumentos líquidos de ira (Ap. 15:7). Cada vez que ves a los serafines a lo largo del relato del Apocalipsis—y esto es frecuente—están alabando a Dios y cumpliendo Su voluntad divina. Siempre son ellos quienes cierran con el “amén” final.

Los Ardientes

Estos serafines contemplan la magnificencia del que está en el trono, no sólo con un par de ojos, sino con cientos que cubren todo su cuerpo. ¡Y sus alas! Tendemos a pensar que todos los ángeles tienen dos alas, pero los serafines tienen muchas más, seis para ser exactos: “con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies y con dos volaban” (Is. 6:1-6). 

Juan intentó describir a estos cuatro ángeles singulares. Se parecían a las grandes esfinges que históricamente habían guardado las pirámides egipcias. Juan podría haber pensado en los serafines como los seres ardientes, las legendarias serpientes aladas que protegían los tronos de los faraones egipcios. 

Cada serafín tenía un rostro diferente. Uno representaba un león, otro un buey, otro un hombre y otro un águila. Naturalmente, a Juan le resultó difícil clasificar a estos ángeles, así que simplemente los llamó los “seres vivientes”.

A lo largo de los años, varios teólogos han intentado encontrar significados simbólicos en sus diferentes semblantes. Quizás la cara del león simboliza la majestad y la omnipotencia; el buey representa el trabajo fiel y la paciencia; el hombre la inteligencia y el águila la soberanía suprema. O tal vez los serafines representan a los líderes de los diferentes reinos animales: el león como líder de los animales salvajes; el becerro como líder de los animales domésticos; el hombre como líder de la humanidad; y el águila como líder del reino de las aves. 

Otros creen que los Cuatro Seres Vivientes representan los atributos de Cristo tal como se muestran en los Evangelios: E Mateo, como el león de la tribu de Judá; en Marcos, como un buey que sirve fielmente a Yahvé; en Lucas, como Dios en forma humana; y en Juan, como un águila que vuela como el divino Hijo de Dios. Sea lo que sea que simbolicen los Cuatro Seres Vivientes, destacan como seres angelicales fantásticos pero genuinos—seres que todo cristiano un día contemplará con asombro.

En el próximo artículo, ¡nos maravillaremos con los poderosos querubines y los ángeles de fuego!


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

Original article:

Video: El Hombre Nunca Arreglará Este Mundo... Pero Alguien lo Hará.

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El pastor Tom Hughes se une al Dr. Nathan Jones para hablar sobre el próximo Reino de Jesucristo y lo que la Biblia dice acerca de cómo será realmente la vida cuando Él gobierne en la Tierra.

La humanidad nunca creará el mundo perfecto, pero viene un Rey que traerá verdadera justicia, rectitud y paz. ¡Lo mejor está por venir!


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¿Dónde encontrar noticias fidedignas desde una perspectiva bíblica y profética? Descúbrelo con la invitada Breanna Claussen y los evangelistas Tim Moore y Nathan Jones, del equipo de evangelismo del Ministerio Cordero y León, quienes compartirán sus perspectivas proféticas.

lunes, 7 de septiembre de 2026

MIS CAMINOS NO SON SUS CAMINOS

 Y Mi Tiempo no es su Tiempo

(¿Por Qué hay Tantas Analepsis y Prolepsis en Apocalipsis?)

Tim Moore con David Reagan


“Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,
Ni sus caminos son Mis caminos”, declara el Señor.
Porque como los cielos son más altos que la tierra,
Así Mis caminos son más altos que sus caminos,
Y Mis pensamientos más que sus pensamientos”.

—Isaías 55:8-9; NBLA

El libro de Apocalipsis ha desconcertado durante mucho tiempo tanto a eruditos bíblicos como a laicos. Muchos pastores y maestros señalan su lenguaje apocalíptico e incluso advierten a los cristianos fieles que se alejen de esta profecía general que afirma la victoria final de Dios. 

Otros se pierden en la multitud de símbolos, sin darse cuenta de que éstos suelen interpretarse o explicarse —ya sea en el propio Apocalipsis o en otros pasajes que Juan menciona o alude a lo largo del libro. Finalmente, los escépticos adoran tratar a Apocalipsis como blanco de su desprecio. Afirman que nadie puede entender los detalles de sus extensas profecías—y por lo tanto, aseguran que es una pérdida de tiempo siquiera intentarlo.

Rechazamos esas actitudes negativas. Hay misterios de Dios que no pueden ser comprendidos ni escudriñados por el hombre. Como reconoció Moisés: “las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios” (Dt. 29:29). Pero Moisés también afirmó: “pero las cosas reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre…”.

Con esa certeza de iluminación, hagamos una pausa y reflexionemos sobre lo que podemos (y, por lo tanto, debemos) saber de Apocalipsis.

Acepte el Sentido Llano

El Ministerio Cordero y León siempre se ha adherido al significado  “sentido llano” de la profecía bíblica. Como dice el Dr. David Reagan:

Una clave muy importante para entender el Libro de Apocalipsis es aceptar el significado de sentido llano de cada pasaje. Incluso si no lo comprendes, la mejor regla general es simplemente aceptar el significado de sentido llano. Mi Regla de Oro de Interpretación que uso en toda la Biblia de principio a fin, sea profecía o no, es ésta: “Si el sentido llano tiene sentido, no busques otro significado, para que no termines con un sinsentido”.

Continúa:

Porque comprendo que la interpretación profética contiene símbolos, no me gusta usar el término “interpretación literal”. Prefiero el término “interpretación de sentido llano”. Sí, hay símbolos, pero los símbolos tienen significado. Y cuando se usan símbolos, busco su significado. Repito, si el sentido llano tiene sentido, no busques otro sentido, ¡no vaya a ser que termines con un sinsentido! Recuerda que Dios no escribe en acertijos para confundirnos a propósito. Él sabe comunicarse. Normalmente, dice lo que quiere decir, y quiere decir lo que dice. Trata siempre de aceptar el significado de sentido llano. Si no lo entiendes, no te preocupes. Deja de lado lo que es confuso y quédate con lo que sí comprendes. No caigas en la tentación de espiritualizar un pasaje hasta el límite o de alegorizarlo. Es muy grave tratar con ligereza la Palabra de Dios. En realidad, la espiritualización de las Escrituras es un acto blasfemo. La razón es que cuando comienzas a espiritualizar la Palabra de Dios, comienzas a jugar a ser Dios, porque puedes hacer que las Escrituras signifiquen lo que tú quieras, en lugar de lo que Dios quiso decir.

(Ira y Gloria, págs. 30-31) 

La advertencia del Dr. Reagan es totalmente acertada. Una vez desafié a un pastor talentoso por su “reinterpretación” de la Palabra de Dios. Aunque él era fiel al proclamar el Evangelio y señalar a la gente hacia Jesucristo en cada sermón, su perspectiva amilenial lo llevaba a tomar a la ligera las profecías bíblicas. Específicamente, cada vez que leía en voz alta un pasaje del Antiguo Testamento sobre las promesas proféticas de Dios a Israel, sustituía la palabra “Israel” por “Iglesia”. Al hacerlo, cambiaba por completo el tema de las promesas de Dios y socavaba las promesas inquebrantables que Dios hizo a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob.

Ya sea que estemos estudiando el Apocalipsis desde una perspectiva general o explorando cada detalle, debemos adherirnos al significado de sentido  llano de lo que Dios eligió revelar a través de Jesús a Sus siervos—tú y yo.

Si Crees, Entenderás

Entonces, ¿cómo cerramos la brecha entre creer y entender? Una clave es dedicarnos a lo que llamamos una palabra sucia de siete letras: E-S-T-U-D-I-O. 

Sencillamente, no hay sustituto, ni atajo, para estudiar la Palabra de Dios. Ya sea siguiendo el “hilo escarlata” que conecta el Antiguo Testamento con el Nuevo y apunta a Jesucristo, guardando la Palabra en nuestro corazón, o dejando que el Espíritu Santo ilumine nuestra mente mientras buscamos entender pasajes específicos, se requiere un estudio fiel, cuidadoso, intencional y persistente.

Demasiadas personas tienen una mentalidad de tablero de dardos con respecto a su propio estudio de la Biblia. Piensan que al abrir el Libro al azar, Dios señalará un versículo específico para ellos. Aunque Dios de hecho trae a la memoria versículos específicos de vez en cuando, hojear versículos al azar no sustituye un estudio cuidadoso. Pero incluso el estudio será de poca utilidad a menos que esté basado en una fe inquebrantable. En otras palabras, tienes que creer antes de que puedas entender.

Una vez más, el Dr. Reagan escribe:

El mejor comentario que he leído sobre el Libro de Apocalipsis es uno llamado The Revelation Record, por el Dr. Henry Morris (fundador del Institute for Creation Research). Justo al principio, hace una afirmación que me hizo querer gritar “¡Aleluya!”. Dice: “El Libro de Apocalipsis no es difícil de entender. Sólo es difícil de creer. Si lo crees, lo entenderás”. ¡Qué percepción tan profunda! Y tan cierta. No la olvides.

Con eso en mente, y confiando en que el Señor quiere que entendamos, podemos desglosar una característica del Apocalipsis que a menudo confunde a algunos lectores.

Una Perspectiva Divina sobre el Tiempo

El concepto del tiempo es difícil de comprender completamente. ¿Cuántos cristianos pueden realmente entender el significado de “eternidad”? ¿Podemos realmente comprender la idea de que Dios existe fuera del tiempo?

El tiempo, tal como lo conocemos, transcurre de forma lineal, tal como una línea de tiempo lo representa visualmente. He llegado a comprender que, si bien estamos obligados a avanzare lentamente por esa línea de tiempo, con una capacidad limitada para recordar el pasado y ninguna de mirar el futuro, Dios no está en la línea de tiempo. Al igual que un piloto que vuela a 11,000 metros puede mirar hacia abajo una autopista y ver muchos kilómetros en ambas direcciones, Dios puede ver mucho más allá de nuestros horizontes temporales.

Imagina que estás viajando por un camino desde el punto A hasta el punto B. Más allá de los límites de tu espejo retrovisor, no tienes idea de lo que está ocurriendo varios kilómetros detrás de ti. Y dependiendo del terreno y la visibilidad, no es posible que sepas lo que hay alrededor de la próxima curva del camino. Pero un piloto volando muy por encima de tu cabeza puede ver el atasco de tráfico que te espera unos kilómetros más adelante.

La perspectiva de Dios es infinitamente mayor que la nuestra o la de cualquier piloto en el aire. Él puede ver el comienzo mismo de nuestra línea de tiempo desde el momento en que dijo: “Sea la luz”. También ve el final cuando el Primer Cielo y la Primera Tierra hayan pasado. Y puede ver todo lo que hay en medio con igual claridad.

Así pues, al llegar al Apocalipsis, debemos darnos cuenta de que Dios nos ofrece un adelanto de “las cosas que deben suceder pronto” (Ap. 1:1). Incluso la palabra “pronto” es problemática para algunos, porque racionalizan desde una perspectiva temporal que un retraso de 2,000 años distorsiona el significado de “pronto”. Pero, como me gusta decir, cuando hayamos estado reunidos con el Señor durante mil millones, trillones de años, ¿unos simples 2,000 años parecerán tanto? Todo es cuestión de perspectiva.

Observa el Marco de Tiempo

Teniendo esto en cuenta, intentemos leer el Apocalipsis desde una perspectiva bíblica, o incluso me atrevería a decir “piadosa”. Una vez más, el Dr. Reagan ofrece una perspectiva maravillosa:

Otra clave para entender el Apocalipsis es observar el marco de tiempo de lo que estás leyendo. Es probable que ésta sea la clave más ignorada para comprender el libro. Sin embargo, es de vital importancia. Observar el marco de tiempo es importante al leer cualquier tipo de literatura. El Libro del Apocalipsis, en este aspecto, no es diferente de una novela. Cuando lees una novela, siempre tienes que estar consciente del marco de tiempo del pasaje que estás leyendo. ¿Está en el pasado, en el presente o en el futuro? Por ejemplo, podrías encontrarte con un flashback mientras lees una novela. De repente, eres transportado atrás en el tiempo a algo que ocurrió hace años. Luego, podrías ser llevado de nuevo al presente y leer algunos eventos que están ocurriendo en la línea de la historia del libro. El libro incluso podría contener un salto al futuro. Los saltos hacia el futuro no son tan comunes en la literatura secular regular como lo son en la literatura espiritual. La Biblia está llena de saltos hacia el futuro porque Dios sabe lo que va a suceder en el futuro y, a través de la revelación del Espíritu Santo, da conocimiento sobrenatural a Sus profetas sobre eventos futuros. El salto hacia el futuro es un recurso literario muy común en el Libro de Apocalipsis. Aunque el Libro de Apocalipsis está organizado en orden cronológico, en el sentido de que los eventos principales que presenta ocurren uno tras otro, sin embargo, hay muchos lugares en la historia donde se adelanta a eventos que van a ocurrir en el futuro. Debes estar muy atento a esto si quieres comprender lo que está pasando en el libro.

Ejemplos de Cambios en el Marco de Tiempo

Permítanme darles algunos ejemplos de pasajes de Apocalipsis que contienen saltos al pasado [retrospectivas] o al futuro [anticipaciones]. Al llegar al final de Apocalipsis 11, nos encontramos en medio de la Tribulación. El Anticristo acaba de asesinar a los dos grandes profetas de Dios que habían estado predicando el arrepentimiento durante tres años y medio. Cuando comienza Apocalipsis 12, la acción de la historia se detiene con una retrospectiva diseñada para explicar al lector por qué el Anticristo está enfurecido contra Dios y Sus santos.

Los primeros cinco versículos de Apocalipsis 12 cuentan la historia en lenguaje simbólico de cómo Israel dio a luz al Mesías y cómo Satanás trató de matarlo al nacer. El objetivo de esta retrospectiva es mostrar que Satanás odia a Israel con una pasión especial porque el pueblo judío fue a través de quien Dios proporcionó al Mesías.

El versículo 6 termina la retrospectiva reanudando la historia principal. Nos dice que un remanente del pueblo judío huirá al desierto en medio de la Tribulación para escapar de la ira del Anticristo. El resto del capítulo 12 está en tiempo presente, describiendo eventos que ocurren en medio de la Tribulación, como el intento de Satanás de tomar el trono de Dios por última vez, lo que da como resultado una guerra en el Cielo.

El capítulo 13 continúa en tiempo presente. Describe en detalle algunas de las actividades iniciales del Anticristo y su Falso Profeta después de que llegan al poder. Mientras el Anticristo hace guerra contra los santos y ejerce su autoridad sobre todo el mundo, su Falso Profeta establece un sistema religioso blasfemo y una sociedad totalitaria.

 

La acción en tiempo presente se detiene una vez más con el comienzo del capítulo 14. Esta vez, la acción se interrumpe con un salto hacia el futuro diseñado para tranquilizar al lector, asegurándole que, a pesar de todas las terribles acciones del Anticristo y su falso profeta, Jesucristo triunfará. El versículo 1 dice: “Después miré, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el monte de Sion, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”. Esto es un salto al futuro hacia el final de la Tribulación. El Cordero, Jesucristo, ha llegado. Está de pie sobre el monte Sion en Jerusalén. Lo acompaña un grupo de evangelistas judíos que fueron sellados por Dios al principio de la Tribulación.

El resto del capítulo 14 es un salto al futuro. Tiene la forma de un tráiler de cine, contándonos de manera resumida lo que viene. Los versículos 6 al 20 nos dan una vista panorámica del resto de los eventos que aún van a ocurrir en los últimos días de la Tribulación. Por ejemplo, el versículo 8 nos habla de la caída de “Babilonia la grande”. Esa caída no ocurre en tiempo presente sino hasta el capítulo 18.

(Ira y Gloria, págs. 35-38) 

Buscando una Comprensión Piadosa

Cualquier padre que haya intentado comunicar ideas complejas a un niño sabe que algunas verdades no se pueden comprender completamente hasta que el niño crece y madura. De igual manera, algunos misterios proféticos no se pueden entender hasta que crecemos en la madurez cristiana. Y algunos requieren un gran estudio acompañado de la iluminación del Espíritu Santo.

Pero si creemos que Dios eligió comunicarnos la profecía bíblica porque quiere que tengamos comprensión, que nos sintamos seguros y que nos sintamos fortalecidos para servirle poderosamente en este mundo oscuro, entonces la comprensión llegará.

Para los exiliados judíos en Babilonia, Dios inspiró a Jeremías a compartir un mensaje de esperanza y ánimo. Mientras languidecían en una tierra pagana y anhelaban estar en la Tierra Prometida, Dios les aseguró que tenía planes para su bienestar y les prometió un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11). Pero también los instó a buscarle, diciendo: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13).

En el Libro del Apocalipsis, las anticipaciones al futuro se presentan principalmente por una razón: para brindar consuelo al lector”.

Dios descorre el velo sobre el tiempo del fin en el libro de Apocalipsis. A través de una narrativa apasionante, mezclada con retrospectivas y avances en el tiempo, Él revela el acto culminante de Su plan para las edades.

La mejor manera de obtener comprensión es confiando en Dios y creyendo en Su Palabra, incluso cuando no comprendemos. Pero la comprensión aumentará a medida que estudiamos Su Palabra, lo busquemos a Él y la sabiduría que ofrece, y mantengamos nuestros ojos en Jesucristo. Con ese fin, Jesús ofrece una promesa breve de bendición a todos los que lleguen a Apocalipsis listos para que sus corazones sean iluminados:

Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca (Ap. 1:3)


Traducido por Donald Dolmus
Ministerio En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)

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Video: El GRAN RESCATE: El RAPTO de la IGLESIA | J. B. Hixson

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¿Por qué el Rapto de la Iglesia es considerado un gran rescate? Descúbralo con el Dr. J. B. Hixson y los evangelistas Tim Moore y Nathan Jones, del equipo de evangelismo del Ministerio Cordero y León, quienes compartirán sus perspectivas proféticas.


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